La última propuesta lanzada por la Autoridad Portuaria sobre la solución para el el Parrote, en la que manejaba la posibilidad de que se realizase un centro comercial en superficie para compensar a la concesionaria por la pérdida del 40% de la capacidad del aparcamiento subterráneo que se proyectaba en la zona debido a la aparición de las murallas de la ciudad, tiene pocos visos de aprobarse, pese a no haber sido presentada oficialmente.
Este proyecto no sería visto con buenos ojos por parte del Ayuntamiento, que no respaldaría usos por encima de la rasante del paseo. Desde el gobierno municipal justificarían su decisión basándose en criterios urbanísticos y estéticos, además de calidad de los espacios en una zona tan sensible.
El diseño proyectado por el Puerto supondría construir una tercera planta en O Parrote, por encima del área del párking, destinada a establecimientos de ocio y de las que se comentó que podrían suponer una continuidad con las terrazas situadas en la dársena de la Marina. La Autoridad Portuaria y la concesionaria, Copasa, aseguraban que estaban ultimando la propuesta técnica, al mismo tiempo que anunciaron que rechazaban la solución planteada por la Xunta, que pasaría por un aparcamiento robotizado. Sin embargo, su proyecto resultaría inviable si el Ayuntamiento no lo respalda.
El gobierno municipal sí ha dado, en los últimos días, su apoyo a la propuesta autonómica lanzada por el director xeral de Patrimonio, José Manuel Rey Pichel, que defiende un aparcamiento automatizado. En este sentido, si existe consenso entre las partes, «de forma inmediata le daremos licencia», había dicho el alcalde, Javier Losada.
La Xunta respalda el proyecto de la empresa de ingeniería coruñesa Galinx, que permite la conservación del baluarte, y contemplaría un aparcamiento con cinco robots automatizados para trasladar los vehículos. El coste de este diseño, que permitiría contar con 710 plazas de estacionamiento, estaría en 15 millones, cinco menos que los presupuestados inicialmente para la obra, adjudicada en el 2002. El proyecto inicial contemplaba la construcción de 548 plazas, que al conservar las murallas, se reducirían hasta las 250, lo que podría condicionar la viabilidad del párking.
Este diseño ya había sido presentado, sin éxito, al Puerto, y pese el respaldo de la Xunta, la Autoridad Portuaria ya anunció que no lo consideran como la mejor opción, por entender que es un sistema «demasiado lento» para un aparcamiento público y podría ocasionar molestias a los usuarios. La Autoridad Portuaria tampoco valoró el proyecto de un grupo de arquitectos de la Universidad, que incluía una playa al pie de la muralla, con el tráfico desviado a un puente y con un párking en la zona del Hotel Finisterre.