Un club de fútbol coruñés lucha contra el fracaso escolar

A CORUÑA

El Atlético Perillo ha encontrado el método para combatir el fracaso escolar de sus jugadores: impartir clases particulares. Este modesto y joven club (nació en el año 2005) perteneciente al ayuntamiento coruñés de Oleiros ha puesto en marcha esta temporada una iniciativa que consiste en proporcionar unas clases de apoyo a los jugadores de sus categorías inferiores que lo precisan.

La escasez de futbolistas por motivos escolares con la que se estaban encontrando inspiró a uno de sus directivos, Alejandro Gordido, padre del proyecto. «Muchas veces los niños no podían venir a entrenarse porque tenían pasantía y otras porque sus padres los castigaban por las malas notas. Así que pensamos que si nosotros colaborábamos a mejorar el rendimiento de los críos, estos podrían venir a entrenarse. Y así fue cómo surgió esto», explica.

Así, tras los entrenamientos, los pequeños alevines e infantiles acuden a las clases de apoyo que les imparte una profesora particular. Allí, como en cualquier pasantía, cada uno trabaja las materias que peor lleva en el colegio. «El hecho de que estén todos juntos creemos que también es positivo, porque si uno ve que el compañero aprueba y él no, pues puede incluso picarse y estudiar más», comenta Gordido.

Premios a los mejores

Pero el plan de motivación del Perillo no acaba ahí. De cara al final del curso y de la temporada, la entidad premiará a los mejores estudiantes. «Siempre tenemos iniciativas de estas. Por ejemplo, cuando venden lotería, llevan premio los que más venden y así. En este caso, los mejores expedientes y los que más hayan progresado tendrán su recompensa». ¿Y los más holgazanes? «Esos ya tienen su castigo cada semana -apunta el directivo-, porque si hay queja de la profesora por su comportamiento o su falta de compromiso con el estudio, ese fin de semana no juegan».

Son las normas de un club en el que «los éxitos deportivos, aun cuando también nos gustan, los dejamos en un segundo plano», sostiene Gordido. Por este motivo, en un futuro tratarán de ampliar las clases de apoyo a más niños: «Queremos realizar una función social. Vamos a ver cómo funciona esto, y si va bien, nos gustaría ampliar la oferta no solo a los niños que juegan en el club, sino a sus hermanos y, posteriormente, a oros niños de la zona a los que sus padres no pueden pagar una pasantía. Pero hace falta dinero para contratar más profesores», puntualiza el dirigente.