Vecinos de Matogrande denuncian la pasividad del 092 con la doble fila

Juan Torreiro

A CORUÑA CIUDAD

La zona soporta gran actividad comercial y hostelera, además de acoger dos hoteles y dos edificios de oficinas

08 ene 2010 . Actualizado a las 12:12 h.

Aparcar en Matogrande se está convirtiendo en una misión imposible debido a la escasez de plazas de estacionamiento en superficie para este barrio de gran actividad comercial y hostelera y que durante estas pasadas fiestas navideñas ha vuelto a poner a prueba la paciencia de los residentes sin plaza de párking, que han tenido que girar una y otra vez alrededor de la urbanización buscando un resquicio de superficie libre donde dejar el vehículo.

Matogrande dispone de más de dos mil viviendas que acogen a cerca de siete mil personas, una población superior a municipios como Carral o Abegondo, y que arrastran un parque móvil superior a los diez mil vehículos, más de la mitad aparcados en superficie, en constante pugna con la actividad que genera el propio barrio, además de la afluencia de visitantes a los dos hoteles, a los dos edificios de oficinas -Torre de Cristal y el Edificio Proa- a la residencia Es Vida, al centro de salud y al colegio Liceo La Paz.

Referente

Matogrande se ha convertido en un referente de «hostelería alternativa y de calidad», según afirman desde la asociación de empresarios de Matogrande, que por otra parte atrae una constante y amplia clientela diaria que intenta dejar sus coches delante del local donde consumen, con lo cual los vehículos se amontonan en las calles.

Esa situación es denunciada por David Alba, presidente de la asociación de vecinos de Matogrande, quien apoya las medidas del Ayuntamiento para erradicar la doble y triple fila en el barrio, como «las sanciones, la recién instaurada zona 30, la mediana de la calle Juan Díaz Porlier, los bolardos de granito que rodean la zona verde o la utilización del párking», comenta. Alba afirma estar en contacto con los responsables municipales, «ya que son ellos los que tienen que solucionar el problema», asegura. Pero, como la mayoría de los vecinos de la zona, exige un incremento de la presencia policial en la zona para «acabar con la ley de la selva» que impera en el barrio y que se traduce en coches apilados a escasos metros de un aparcamiento público -el más barato de la ciudad- que tiene un nivel de ocupación «bajísimo», según Emalcsa, la concesionaria.