El pleno ordinario de ayer, el segundo en apenas una semana, también reservó parte de la polémica a la aprobación definitiva del reglamento de la Comisión de Honores y Distinciones, que introduce un nuevo capítulo en el que se recogen las condiciones de futuros hermanamientos y retira la obligación de escuchar a los afectados por la retirada de reconocimientos de la ciudad. Dicha modificación contó con el votó en contra del PP, que fue el promotor de las alegaciones desestimadas ayer. Vinculado a este punto estaba el personamiento en el contencioso emprendido por los descendientes del teniente coronel Teijeiro.
En el debate político, el edil del PP Juan de Dios Ruano acusó a socialistas y nacionalistas de «levantar el muro del silencio en pleno siglo XXI porque una comisión nombrada por el gobierno bipartito no quiere que las personas sean escuchadas». Ruano insistió en que se trata de «un acto sectario, que atenta contra los derechos de las personas ya que abandona su derecho a la igualdad». «No se es demócrata por ganar elecciones, sino que es una condición que se ejerce día a día, frenando la arbitrariedad del poder y comprometiéndose en la defensa de las ideas de otros ciudadanos y es preciso ser demócrata antes que socialista», insistió antes de acusar a PSOE y BNG de «ser la izquierda reaccionaria que solo mira al pasado, porque no sabe qué hacer en el presente y no tiene futuro».
Reglamentación
El socialista Carlos González-Garcés defendió que la medida es debida a la Ley de la Memoria Histórica, «que está por encima de cualquier reglamento». Garcés recordó que «se trata de quitar reconocimientos a los represores y, con su discurso, señor Ruano, no sabemos en qué bando estaría usted en 1936», añadió.
Al margen de la diatriba política, los tres grupos aprobaron por unanimidad la designación de una docena de nuevas calles: María Luz Morales, José María Luengo, Real Club Deportivo, Ópera, Ferrocarril, Ría del Burgo, Filantropía, Concordia, Cultura, Educación, Cuesta de la Unión y Atochas.