Nona D'Onise (Nápoles, 1930), vive la mitad del año en Betanzos. Resulta difícil resumir su vida en una columna. Sirva pues como introducción.
-¿Cómo acaba en Betanzos una persona de Nápoles?
-Mi hija conoció a un gallego en Madrid, se vinieron aquí, yo me quedé viuda y paso la mitad del año en Betanzos. La otra mitad la paso en mi casa de Cádiz.
-Pero su vida ha discurrido por muchísimos países.
-Muchos. Mi marido era militar norteamericano y luego trabajó para alguna empresa privada. Vivimos en Marruecos, Irán, Jordania, Arabia Saudí, Italia...
-Y presenció en vivo la Segunda Guerra Mundial.
-Sí, empezó cuando tenía diez años y acabó con quince. La tengo tan presente como si fuera ayer. Pero a esa edad no es duro, los jóvenes somos más inconscientes, recuerdo que subíamos a la terraza a ver los aviones. Pero no la viví como un trauma.
-Mire qué casualidad: Betanzos se ha hermanado con Collepasso, un pueblo más o menos cercano a Nápoles.
-Sé que estuvo aquí el alcalde y toda la corporación; invitaron a mi hija, yo no estaba por aquel entonces.
-¿Con qué país se queda de todos los que conoce?
-Con Jordania. Desde allí viajábamos a Jerusalén, Damasco... Es el más occidental de los países árabes. Recuerdo que disponíamos de un geólogo que nos explicaba muchas cosas.
-¿Cómo pasa su tiempo en Betanzos?
-No conozco a mucha gente. Vivo en la Cañota y me llega con poner a prueba las prótesis de mis rodillas en las cuestas de esta ciudad.