La obra de San Roque obliga a la retirada provisional de un hórreo tricentenario

A CORUÑA

Piedra a piedra. Así se construyó hace más de tres siglos, aproximadamente, el antiguo hórreo de San Roque de Afuera, y así también lo acaban de desmontar. Durante los últimos quince días, trabajadores de la empresa concesionaria de las obras de remodelación de este entorno han ido numerando y quitando una a una todas las piezas que formaban parte de esta construcción, una de las más antiguas de Galicia que todavía se mantiene en pie.

Dada la importancia de este monumento, el Ayuntamiento ha decidido conservarlo, e incluso volver a colocarlo en el lugar que ha ocupado durante toda su vida. Sin embargo, habrá que esperar unos meses para que este hórreo regrese a su casa, ya que en esta zona está previsto llevar a cabo unas importantes obras de mejora, que podrían iniciarse antes de que finalice el año. Será precisamente allí donde se reservará un espacio para este singular granero, que mientras tanto descansará en una de las naves de la empresa encargada de realizar los trabajos.

Todo apunta a que también esta construcción de piedra recibirá un lavado de cara, puesto que en la actualidad presentaba un aspecto bastante descuidado. De hecho, este monumento correrá más suerte que el antiguo lavadero que se encontraba en las inmediaciones, y que durante años fue utilizado por multitud de familias para lavar la ropa. En los últimos años eran menos los usuarios que lo utilizaban para este fin, ya que se había convertido en una especie de lavabo en la que solían asearse las personas con menos recursos que habitaban en esta zona.

El pasado mes de marzo, se decidía acabar con este lavadero, cuyas piedras continúan todavía en la zona llenas de pintadas. Los vecinos confían en que el proyecto de rehabilitación de esta zona también incluya esta construcción, «y seguro que también las numeran y se las llevan antes de empezar las obras», afirmaba ayer un residente de San Roque de Afuera, al mismo tiempo que confesaba que todavía no sabía cuándo se iniciarían definitivamente estos trabajos de rehabilitación.

Una década

Hace más de diez años que se comenzó a hablar de la gran remodelación que iba a sufrir todo este barrio. En aquel entonces ocupaba la alcaldía Francisco Vázquez, que primero puso en marcha un proyecto para levantar parte del paseo marítimo en esta zona.

Fue necesario expropiar las viviendas de un total de 34 familias, que en mayo de 1995 veían como sus antiguos domicilios pasaban a formar parte de ambicioso proyecto coruñés. Años más tarde se aprobaría una nueva actuación, en la que se preveía la demolición de varios edificio de este entorno, que se preveían sustituir por un rascacielos.

Finalmente, esta iniciativa no saldría adelante y se cambiaría por otra en la que se planteaba construir bloques de viviendas de ocho alturas. Para ello, se iniciaron las expropiaciones, que por el momento solo afectaron a dos familias, que ya fueron realojadas. Mientras, el resto de residentes en la zona vive en la incertidumbre de no saber cuándo tirarán sus viviendas y a dónde los llevarán a residir, ya sea de manera provisional (mientras duren los trabajos de construcción de los edificios), o para siempre.