La abundante lluvia caída durante la jornada ayer dejó una estampa preocupante en un tramo de la tercera ronda. La rotonda situada en la parte posterior al barrio de los Rosales y próxima al Ventorrillo se convirtió en una auténtica piscina. En la zona se formó un círculo de agua estancada por el que difícilmente podrían circular los vehículos en caso de que el vial estuviese ya abierto.
A las vista de las imágenes, queda de manifiesto que la calzada en ese tramo tiene una superficie ligeramente cóncava que facilita que el agua se concentre en ese lugar. Ademas, de esa forma, el piso no logra absorber con facilidad la lluvia, lo que provoca que el líquido anegue completamente la calzada.
En la zona los vecinos no dejaban de mostrar su sorpresa. Entre ellos se especulaba sobre el motivo de esta deficiencia y cómo debería ser subsanada en el futuro para que no cause problemas en la circulación.