Detenido tras pasearse por la calle armado con un cuchillo

A CORUÑA

Los vecinos de las calles cercanas a la confluencia de la ronda de Nelle y la de Outeiro eran testigos ayer a las diez y media de la mañana de las amenazas y gritos que se dirigían dos hombres, uno de ellos armado con un arma blanca de gran tamaño.

Dos particulares, alarmados por los hechos, avisaron a los agentes de la Policía Nacional, que acudieron al lugar de los hechos en dos coches y otras dos motos y comenzaron una persecución desde la avenida de Arteixo hasta el número 2 de la calle de los Reyes Magos, donde se encuentra el local del ropero de Cáritas.

La identificación de los dos hombres involucrados en la pelea se produjo tras localizar al hombre armado en las inmediaciones del ropero. Los agentes detuvieron a uno de ellos al proceder a registrarlo y comprobar que escondía un cuchillo entre su vestimenta.

Al parecer, los dos hombres -uno de ellos de nacionalidad rumana y ambos muy conocidos en el barrio por otros incidentes- comenzaron una disputa en las calles cercanas al local de la asociación y el que portaba el arma blanca escapó calle arriba hacia el ropero de Cáritas, donde se escondió entre la gente que hacía cola para pedir ropa y disimulaba, como si con él no fuera la cosa y no hubiese ocurrido, nada apoyado en un vehículo aparcado frente al centro.

Día de reparto

Como cada martes, el ropero de la asociación abría ayer sus puertas para atender a las personas que a primera hora hacían cola para conseguir ropa usada. Los vecinos afirmaron que el detenido acudía a menudo a las inmediaciones para pedir alguna prenda.

El ajetreo del reparto en el interior del local impidió que los voluntarios se percataran del despliegue policial que se encontraba a sus puertas.

Los obreros que trabajan en la fachada de los edificios situados frente al número 2 de la calle de los Reyes Magos no daban crédito a lo sucedido y al comentar el suceso con los vecinos afirmaban que el barrio «es uno de los más tranquilos de la ciudad y nunca suceden percances de este tipo».

A esa hora había poca gente en esa zona del barrio, que cuenta con escasos establecimientos comerciales por tratarse de una parte fundamentalmente residencial. Eso evitó que el suceso causase mayor alarma, ya que pocas personas se diesen cuenta de lo que estaba sucediendo.