«A los niños de Vioño les dábamos dinero para que vinieran al colegio»

R. García

A CORUÑA

El presidente de los comerciantes de los Mallos, que será homenajeado el próximo viernes, recuerda cómo abrieron el primer centro escolar del barrio

01 jun 2009 . Actualizado a las 12:13 h.

Confiesa su coruñesismo a pesar de haber nacido en León «porque mis padres estaban allí». Al preguntarle si escapó del frío leonés, José Alejandro Salgado bromea con que en realidad «me escaparon, porque no me enteré de nada y menos mal que entonces te dejaban nacer, no como ahora», matiza.

Salgado es desde hace más de una década el presidente de los comerciantes de los Mallos, «hemos puesto en marcha una tarjeta de cliente amigo y ya tenemos 5.000 a los que les hacemos regalos». Son precisamente los comerciantes, que también publican desde hace ocho años un periódico mensual con una tirada de 10.000 ejemplares, los que están preparando para el próximo viernes, día 5 de junio, un homenaje a Salgado con motivo de su 70 cumpleaños.

Lo primero que evoca este licenciado en Filosofía y Letras es el colegio que tuvo durante 45 años: «Lo fundé con siete niños y pasados cuarenta años tenía 700», dice. Era el colegio Los Mallos y «se creo por la necesidad que había en aquel momento de plazas escolares; lo iba abriendo poco a poco en bajos comerciales y hubo un momento en que había diez bajos llenos de niños; trabajaban para mi hasta 21 maestros y calculo que de los Mallos unos 4.000 habrán sido alumnos del colegio, y míos, que daba bastantes clases», asegura. Explica que estudió en el Seminario de Santiago y luego en el de Burgos, «se llamaba seminario español para misiones extranjeras porque pensaba irme a África». Sostiene que se vio «cada vez mas separado del dogma» y acabó dando clases de latín y griego a siete alumnos de los Mallos. Ahí empezó el colegio.

«La mayoría de los alumnos procedían de Vioño y había que pagarles para que no se quedaran cuidando el ganado y vinieran al colegio; les dábamos un aliciente, a lo mejor uno de aquellos patacones», recuerda Salgado. Era el único colegio, junto con el antiguo de la Sagrada Familia, «que lo llevaba un monja, la madre Conde».