Los sindicatos acusan a la Compañía de Tranvías de intentar enfrentar a los viajeros con los trabajadores
A CORUÑA
El conflicto planteado en el servicio de transporte público de autobús entró ayer en un período de espera, una vez comunicada la convocatoria de huelga para el próximo mes de junio. Hasta entonces, patronal y trabajadores disponen de casi dos semanas para lograr un acercamiento que, en principio, parece depender de la intervención de mediadores.
El propio Ayuntamiento, responsable del servicio, apeló ayer a la responsabilidad de ambas partes para tratar de eludir el paro y, si bien circunscribe la resolución al ámbito laboral, abogó por propiciar el encuentro para evitar los inevitables trastornos que sufriría la ciudadanía si finalmente se llega a la huelga.
Fórmula polinómica
Aunque empresa y representación laboral manifestaron en reiteradas ocasiones su disposición a negociar, los sindicatos no han visto con buenos ojos el último comunicado de la Compañía de Tranvías, en el que advertía que las mejoras salariales que finalmente se acuerden repercutirán en las tarifas que tendrán que abonar los viajeros el próximo ejercicio.
El cálculo del precio del billete se realiza, según indicaron ayer desde la empresa, de acuerdo con una fórmula polinómica fija en función de los costes por masa salarial, combustible y otros gastos en los que los de personal constituyen el montante más importante, hasta el 55% del total.
Desde el comité de empresa, distintas voces ven en el comunicado de la empresa una intención de incidir en la opinión pública, que, de no llegarse a un acuerdo antes, el próximo día 1 sufrirá la primera jornada de huelga en los buses urbanos de las últimas tres décadas.
Crispación
«Nos parece moi grave que dalgunha maneira se queira involucrar aos usuarios e posicionalos en contra dos propios traballadores que xa a diario son os que recollen as queixas polo servizo», señaló Demetrio Chorén, secretario de Carreteras y Urbanos de la Federación de Transportes de UGT Galicia. A juicio del representante sindical «non é lóxico que se intente crear máis crispación, ¿ou é que agora os culpables de que suba o billete van ser os traballadores?», se preguntó antes de señalar que «cando baixou o prezo do gasoil e non se lles baixou o billete aos usuarios».
Chorén tildó de «vergonzosa» la postura manifestada por la compañía, ya que, según subrayó, atribuye a los empleados unos sueldos medios más altos de lo que en realidad perciben, insistió ya que «a empresa fai as contas con salarios brutos, non fala do que o empregado leva para a casa, e inclúe pagas extras, e as medias de antigüidade, cando boa parte dos condutores non cobran por este concepto porque non levan tempo suficiente na empresa».
Aseguró también que «non sabemos qué pretensións ten a patronal, pero nos parece bastante forte -añadió- que traten de beneficiarse dunha crise económica que non teñen por que pagar os traballadores, aínda que supoñemos que os organismos competentes tomarán boa nota de todo isto».