La página más dulce. Lo mejor de la repostería americana está en Monte Alto. Brownies , cookies o muffins salen del horno en un piso de la calle Sirena cuando su propietaria recibe algún encargo por Internet. «Justo hoy me hicieron un pedido de brownies », comenta mientras muestra una bandeja que grita «cómeme». Silvana Sieiro Bértolo , habilidosa cocinera en los ratos libres, trabaja en el equipo creativo de una agencia de publicidad en A Coruña, donde vive desde hace unos años tras haber residido en Estados Unidos. «Mi padre es de Soutelo de Montes y emigró a América. Yo nací en el área metropolitana de Washington hace 31 años», explica. Aquí le va bien, pero añoraba algo que endulzó su vida durante sus 24 años americanos. «Comer postres de Estados Unidos», afirma. Sus compañeros de trabajo y amigos la animaron a montar un negocio para sacar partido a su sabiduría repostera, que tuvieron la oportunidad de comprobar en distintas fiestas y reuniones que Silvana animó con sus delicias caseras. Así nació xente.mundo-r.com/migas.
«Es un nombre que tenía flotando en la cabeza. Están tan ricos que lo único que te van a quedar son las migas», argumenta. Lleva mes y medio con la página web y poco a poco va recibiendo pedidos. Pero además de por la red de redes, Silvana vende sus postres caseros el primer sábado de cada mes en el mercado callejero de la asociación Soho-Orzán. «Es un éxito», comenta sonriente. Una dulce sonrisa.
Los jóvenes de ahora tienen la suerte de no tener que hacer el servicio militar, pero se pierden esas amistades y anécdotas de la mili que son para toda la vida. Y si no, que se lo pregunten al alcalde de Oza dos Ríos, José Ramón Peón , Pepe para los vecinos y amigos. El de ayer fue un día emocionante para él porque logró reunir a casi una treintena de compañeros de la mili de hace 46 años. «Estuvimos juntos en el cuartel de ingenieros de A Coruña en 1963», apunta el regidor, que, además de organizador del encuentro, ejerció de anfitrión. ¿Como se las habrá arreglado para dar con todos ellos casi medio siglo después? «No fue fácil, pero unos por otros se fueron localizando. Vienen de Ourense, de Asturias, y de otros puntos de fuera de Galicia», destaca Peón. Ahí tienen a este grupo de soldados de la amistad delante de la casa consistorial en la que manda el que conocieron cuando era un chaval con el pelo cortado al uno. Tras la foto de rigor comieron y brindaron por los imborrables recuerdos de la mili en el restaurante El Moderno, de Felisa y José Manuel.
Cuando los de Oza estaban en la mili, el siguiente protagonista ya estaba trabajando. Lleva 52 años escuchando el despertador y solo le faltan unas pocas horas -hasta el 1 de abril- para convertirse en jubilado. Manuel Meana Álvarez comenzó su actividad profesional hace más de medio siglo en el edificio de Sindicatos de Pardo Bazán y la termina en el Servicio de Mediación, Arbitraje y Conciliación de la Consellería de Traballo, en Fernando Macías. «Los estatutos de organizaciones profesionales, convenios y elecciones sindicales», relata cuando le pregunto sus principales cometidos. Toda una vida de papeleos. Con motivo de su jubilación los compañeros y amigos le organizaron un almuerzo de despedida al que acudió con su esposa, María Elena. Exhibición de gimnasia. Fue la que ofrecieron un grupo de niños y niñas con síndrome de Down ayer en las instalaciones del INEF, en Bastiagueiro. La actividad estuvo organizada por la unidad de atención temprana y rehabilitación infantil del Complejo Hospitalario A Coruña. Ahí tienen a los pequeños deportistas, que pertenecen al club Santiago Apóstol coruñés y a la Escuela de Iniciación a la Gimnasia Rítmica.