El líder de la oposición ofrece «lealtad institucional» y fija el reto de la Xunta en la ejecución de la tercera ronda y la agilización del metro ligero para la comarca
16 mar 2009 . Actualizado a las 12:21 h.Carlos Negreira Souto (Río de Janeiro, 1960) vive pegado al móvil y subiendo y bajando la AP-9. Su presente es el del portavoz municipal de la oposición coruñesa, cargo que habrá de combinar los próximos meses con el de diputado autonómico y mano derecha de Alberto Núñez Feijoo, su inseparable compañero en la vida política, que será el próximo presidente de la Xunta. Licenciado en Derecho y padre de una hija que estudia en Santiago, será el «embajador» del gobierno autonómico en la ciudad y ya ha recibido el primer aviso del alcalde, Javier Losada. «A ver si cumplen ahora todo lo que prometen o nos condenan al ostracismo como hicieron en los 16 años de Fraga», se oyó decir apenas cerrado el escrutinio electoral.
-¿Cómo analiza los resultados de las autonómicas?
-Me gustaría poder devolver con hechos la enorme confianza que han depositado los coruñeses en el PP en estas elecciones. Ha sido una campaña intensa, de mucho esfuerzo pero muy bonita. El verdadero termómetro de lo que podía suceder el 1 de marzo es la calle y hubo días que me daba la sensación de que los ciudadanos me llevaban en volandas. A partir de ahora trabajaré como parlamentario para que la ciudad y el área metropolitana recuperen estos cuatro años perdidos y volvamos a encabezar el proyecto de modernizar Galicia.
-Extrapolando los resultados, rozaría la mayoría absoluta. ¿Se siente alcalde?
-Sinceramente, no me siento alcalde todavía. Los ciudadanos nos apoyan con su voto y esperamos consolidar el cambio en el 2011.
-¿Qué le diría a los que, como el alcalde, ya le han anunciado que estarán vigilantes con sus promesas?
-Que estén tranquilos. Aún estamos esperando a conocer el balance del bipartito de cuatro años. A poco que hagamos, que haremos mucho, superaremos con creces lo ejecutado estos cuatro años. A Coruña será fundamental en los planes del nuevo gobierno autonómico.
-¿Hará la Xunta oposición a Losada o habrá lealtad institucional?
-Nosotros queremos que haya ese respeto y esa colaboración. El pasado ya es pasado. Lo que importa es el futuro y es una batalla que la ciudad no puede perder.
-Hablando de pasado, ¿qué pasa con el topónimo?
-Como portavoz municipal he planteado por escrito a Losada, hace más de un año, llevar una iniciativa al Parlamento para que los ciudadanos puedan utilizar el topónimo de la ciudad tanto en castellano como en gallego. En otras comunidades se ha llevado a cabo, y por tanto es posible. El problema es que Losada, que en otros tiempos tanto defendió esta opción, hoy se encuentra prisionero de su pacto con el BNG y se niega a dar a los ciudadanos la elección del topónimo en el idioma que deseen.
-¿Qué pasará con la tercera ronda?
-Para nosotros es prioritario acelerar al máximo los plazos, ya que hasta el momento solamente se han hecho 900 metros. Para conseguirlo el gobierno local tiene que espabilarse y poner los terrenos a disposición del nuevo Gobierno de la Xunta de Galicia. Me preocupa que la pereza y la falta de agilidad que siempre ha demostrado el Gobierno local impida que se agilice la finalización de esta arteria vial que es fundamental para paliar el caos de tráfico que padecen los coruñeses. Lo mismo sucede con la vía Ártabra, que después de cuatro años solo dispone de la primera piedra.
-¿Y el metro ligero?
-Es necesario un cambio de mentalidad en los políticos y en los ciudadanos sobre movilidad. Tenemos que lograr un transporte público eficiente, seguro y fiable basado en una red de metro ligero que conecte la ciudad con el área metropolitana y que interconecte los barrios. Es la clave para que nuestra ciudad resuelva uno de sus principales problemas. Es un tema clave, como también lo será la sanidad pública.