Compara a los nacionalistas con los franquistas y dice que tergiversan la ley
«É unha vergonza», resumió ayer el concejal socialista de Fiestas y Relaciones Institucionales, Carlos González-Garcés, el envío de una carta, el pasado 2 de febrero, que le realizó la edila nacionalista de Normalización Lingüística, Ermitas Valencia, por utilizar el castellano en una notificación publicada en el Boletín Oficial de la Provincia.
En sus declaraciones al programa Voces de A Coruña, de Radio Voz en las que alternó el uso de castellano y del gallego, González-Garcés aseguró que defiende la igualdad de los idiomas, que luchó durante muchos años por este objetivo y que incluso en 1972 se casó en gallego. «Hai que loitar polos dereitos en xeral e non entendo a exclusividade das linguas, que é o que pretenden algunhas persoas», consideró.
Descartó una respuesta a la misiva de su socia en el gobierno municipal. «Hai xente que no carnaval se tapa, hai xente que se destaca e con esta postura hai xente que se destapa. Non fai falta que se destape, xa está destapada hai xa moito tempo, pero desde longo non merece contestación», consideró González-Garcés. Lo que recordó Valencia en su carta es que «o galego é a lingua de uso normal nas Administracións públicas de Galicia» y en ella le conminaba «a cumprir a Lei de Normalización, na que se recolle que os poderes públicos non só deben garantir o uso normal e oficial do galego, senón potencialo».
Para González-Garcés la lectura de la normativa es otra. «Yo creo que se está tergiversando la norma, la Lei de Normalización Lingüística acepta la utilización, como no podía ser de otra manera, de las lenguas cooficiales; por tanto, la posibilidad, faltaría más, de publicarse en gallego y castellano». En este sentido, aseguró que en su departamento «en algunas fiestas se publica el programa en gallego y en otras en castellano. Me parece que es lo que hay que hacer», apostilló, y defendió su derecho a emplear las dos lenguas «sin ningún problema».
«Inaceptable»
El concejal de Relaciones Institucionales aseguró que no le gustan los enfrentamientos, «pero co que pasou é que é necesario, imprescindible, contestar cando a xente fai unha ferida na túa dignidade», y calificó la actitud de los nacionalistas de «persecución policial». «É unha vixilancia máis que nada policial, que se facía na época do franquismo; o franquismo facía dunha forma diferente, esta xente o fai dunha forma igual no fondo, e diferente na forma», consideró en Radio voz el concejal socialista, que matizó que «nin tan sequera na época franquista se facía tan directamente, facíase dunha forma máis disimulada. Tan inaceptable coma a que se fai agora, pero a historia dá moitas voltas», estimó.
Asimismo, puntualizó que «cuando se intenta obligar a una persona a hablar en una lengua determinada e incluso luchar en contra del bilingüismo es un flaco favor a la libertad, a la igualdad y al derecho mínimo que uno tiene de expresar lo que uno piensa». En este sentido, consideró una «locura» que se obligue a expresarse en una sola.
Por su parte, la otra protagonista de la polémica, Ermitas Valencia, rechazó comentar las críticas socialistas vertidas contra su carta y solo quiso matizar que en ningún momento se puede vincular este hecho con una recepción, hace dos años, a representantes de Galiza Nova y rechazó cualquier relación de este grupo con un incidente en el pleno en el que se aprobaba el uso bilingüe del topónimo.
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