La noche más movida

E. S. / M. C.

A CORUÑA

El ciclón Klaus sopló con fuerza sobre la comarca, como quien apaga una vela, dejó sin luz la ría del O Burgo, el aeropuerto de Alvedro, en Culleredo, e incluso sumió en la más profunda oscuridad a la ciudad más de una vez. Primero lo hizo solo unos minutos, pero unas horas más tarde, en torno a las dos de la madrugada, volvió a hacer un fundido en negro sobre la urbe. Fueron momentos en los que los Dj dejaron de pinchar en los pubs y más de uno echó mano de las velas.

La madrugada fue, sobre todo, movida. Era viernes noche y los que se atrevieron a cumplir con su cita con la movida nocturna se toparon con la basura esparcida por las calles, cristales rotos y las chapas de algunos edificios tendidas sobre aceras y calzadas. Ir de copas era una actividad de riesgo. La cuarta parte de las planchas de metal que formaban el revestimiento de la fachada norte del centro de la tercera edad Sor Eusebia, en Bens, voló por los aires. Pese a lo aparatoso del incidente no hubo daños personales, ni tampoco hubo que evacuar a nadie.

Apagón semafórico

Paradójicamente, en algunos restaurantes había lleno total. Pero la circulación por el centro era dificultosa. La red semafórica estaba estropeada en muchos puntos. Uno de los cruces más peligrosos, el que une la ronda de Outeiro con la avenida de Arteijo no tenía red. A medida que avanzaba la madrugada, el ciclón parecía calmarse por momentos, pero en cuestión de segundos volvía a verse las ramas de las palmeras de Méndez Núñez ondear con fuerza.

Los agentes de Bomberos, Protección Civil, Policía Local, Guardia Civil y Policía Nacional mantuvieron las alertas toda la noche. Al cierre de esta edición todavía no se podía ofrecer una cantidad estimada de los daños producidos por el temporal. Esa será una labor que tendrán que comenzar a realizar los peritos a lo largo de toda la jornada.