Tuvo que desplazarse un segundo vehículo porque el primero no tenía médico
Un hombre de avanzada edad falleció ayer por la mañana víctima de un infarto en la confluencia de las calles Galera y Torreiro. Por lo que luego se supo, el fallo cardíaco fue fulminante, pero las personas que presenciaron la asistencia criticaron el hecho de que en un principio se enviase una ambulancia sin médico y que, al comprobar la gravedad, tuviesen que llamar a otra medicalizada, lo que dilató el rescate. Según los testigos, el hombre estuvo en el suelo más de veinte minutos «sin una asistencia adecuada». Y eso, según cuentan, «sucedió en pleno centro de la ciudad».
El fallecido paseaba por la zona a las diez y media de la mañana cuando se desplomó. Justo en mitad de la calle de la Galera, a la altura de la cervecería La Bombilla. Inmediatamente, dos jóvenes que pasaban por el lugar acudieron a socorrerlo, mientras los responsables de los establecimientos de la zona llamaban a una ambulancia. Mientras ésta no llegaba, esas dos personas que se habían interesado por el hombre comenzaron a practicarle masajes cardíacos. No tardó en llegar un vehículo del 061. Se presentó en pocos minutos. Pero sin médico. Solo acudió un técnico y el conductor. Ningún médico. Esperaban encontrarse a un herido por una caída y se hallaron frente a un hombre en parada cardiorrespiratoria. El técnico procedió a realizarle masajes cardíacos y le aplicó el desfibrilador semiautomático externo. Mientras, el conductor llamaba a la central del 061 para que enviasen una ambulancia medicalizada, puesto que la gravedad del herido era mucho más importante de lo que en un principio se creía. Así, dio información detallada de la situación del paciente.
A la espera de esa segunda ambulancia medicalizada, los trabajos de reanimación continuaban. Con el hombre tendido en el suelo, un suelo mojado por la lluvia. Contaron los testigos que las personas que le practicaron el masaje cardíaco «dieron su vida por devolverle la vida al hombre», pero no lograban que éste recuperase el pulso.
Un equipo de seis personas
Luego llegó la ambulancia del 061 con todo el equipo adecuado para estas situaciones. Aparte de médicos, se personaron técnicos. Sumaban seis las personas que colaboraron en la reanimación, que nunca se llegó a producir.
Pasados unos minutos y, una vez que comprobaron que ya era imposible su reanimación, lo único que pudieron hacer es certificar su muerte, cubrir su cuerpo y esperar al juez de guardia para que ordenase el levantamiento del cadáver, lo que no se produjo hasta pasada una hora de la llegada de la segunda ambulancia.
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