Silencio y nervios entre los inquilinos de estos inmuebles universitarios
01 nov 2008 . Actualizado a las 02:00 h.La situación estratégica en la que están colocadas esta especie de galpones hace que, muchas veces, pasen desapercibidos al circular por alguna de estas calles de la Zapateira. Sin embargo, basta fijarse un poco para ver que algunas fincas tienen una entrada trasera, y que, justo pegados al muro hay una especie de módulos de hormigón, cada uno con su correspondiente ventana y puerta de acceso.
Ayer, la mayoría de estos pequeños inmuebles se encontraban vacíos, puesto que pertenecen a estudiantes que proceden de fuera de la ciudad y aprovecharon el fin de semana para regresar a sus respectivos hogares. También había grupos de viviendas en los que solamente había una persona, aunque esta se negó a ofrecer ningún tipo de información sobre el inmueble y las condiciones en las que vivían.
Extranjeros
En otra finca sí había un grupo de jóvenes -algunos extranjeros que podrían ser estudiantes Erasmus, aunque no lo llegaron a confirmar- que decidieron no dar ningún tipo de explicación si no estaba delante el propietario del inmueble, y advirtieron: «No me hagas preguntas mientras no llegue mi casera». Cuando se presentó, esta se negó a dar ningún tipo de información, y pidió a la periodista y al fotógrafo que se marchasen.
Por norma general, según muestra el estudio realizado por los alumnos del departamento de Proxectos Arquitectónicos e Urbanismo, cada una de estas viviendas tiene una extensión que oscila entre los 12 y 17 metros cuadrados. Por fuera, tienen todas el mismo aspecto e igual distribución. Normalmente, cuentan con un dormitorio equipado con cama, armario y mesa, al que se une un pequeño aseo, y en algunos existe también un espacio reservado para hacer la comida.
En otros casos, el bloque de edificios está formado por varias habitaciones, mientras que en los extremos se sitúan una cocina y un cuarto de baño común. En la mayoría de estos grupos de inmuebles, los estudiantes deben estacionar sus vehículos fuera del recinto de la finca, aunque también hay parcelas en las que se permite que metan en el interior sus turismos particulares.
La aparición de estos bloques de inmuebles destinados a universitarios no es nuevo para el vecindario, puesto que muchos afirmaron que llevan años funcionando con total normalidad, y que incluso antes había muchos más, «porque también había más alumnos y no había crisis». De hecho, ninguno de los que aparece en el estudio de Arquitectura es de nueva construcción, y muchos incluso intentan mimetizarse con la casa unifamiliar a la que acompañan, y están pintados y cuentan con los mismos ventanales y puertas que el edifico central.