«Los letreros de liquidación, se traspasa y se vende se multiplican en estos momentos en la ciudad»
A CORUÑA
«Los letreros de liquidación, se traspasa y se vende se multiplican en estos momentos en la ciudad», manifiesta Antonio Amor, presidente del Área Comercial Obelisco, que considera que la reflexión hecha por los comerciantes de los Mallos «es el reflejo de la situación general». Para Amor es primordial un fomento de verdad del turismo «para los 365 días del año y no para cosas puntuales», de lo contrario la ciudad perderá el tren respecto a otras, debilitándose con ello su comercio.
«Parecía que con el recinto ferial o el puerto exterior nos iban a poner en las nubes, pero todo eso sigue en el cielo y, desde luego, no arregla los problemas del pequeño comercio», reflexiona. «El recinto ferial ya está ahí y no hay constancia de que se haya aumentado nada».
Para Amor, al margen de las iniciativas puntuales de los comerciantes («eso te permite estar en boca de todos unos días, pero luego todo sigue igual»), se necesita una renovación de la ciudad: «Tiene que ser una ciudad limpia y moderna, porque A Coruña da la sensación de que se quedó dormida. Antes era una ciudad conocida por su comercio. Hoy en día, es solo una ciudad más y una ciudad tiene que diferenciarse. La gente se tendría que preguntar por qué hay coruñeses que se van a comprar a Vigo, a Gijón o a Oviedo».
Explotar los atractivos
El presidente del Área Comercial Obelisco apunta a los encantos y particularidades de la ciudad como imanes para que el turismo termine gastando su dinero en ella, que es el modo de que se dinamice el sector. Para ello es necesaria la autocrítica: «Hay cosas puntuales que están bien, pero falla algo de largo recorrido. El ejemplo es lo de la torre de Hércules, parece que la descubrimos ayer y mira toda las posibilidades turísticas que tiene. La otra maravilla que tenemos son las galerías y aún están por descubrir. No sabemos valorar lo nuestros y, luego, así nos luce el pelo». Sobre ello apunta a Salamanca, Oviedo o Segovia, «ciudades más pequeñas o del tamaño de la nuestra que tienen mucho más turismo».
Amor también hace reflexiones en el papel de las franquicias. «Esto es un círculo en el que tú compras en el comercio de una persona y luego esta persona compra en el tuyo. En medio de ese círculo hay fugas y, entonces, es cuando se establecen las franquicias, que se instalan en las zonas tradicionales del comercio de toda la vida, pero que luego sus beneficios no los reinvierten en la propia ciudad».