Indignación en Monte Alto tras el accidente que dejó el barrio sin agua

Manuel Otero

A CORUÑA CIUDAD

La rotura de una tubería -en el cruce de las calles Suevia, Doctor Ferrant y Marola- durante unos trabajos de canalización eléctrica dejó a la mayoría de las 30.000 personas que viven en el barrio de Monte Alto sin agua durante horas. Desde primera hora de la mañana, a las 9.30, hasta que se restableció el servicio a las 14.00 horas. En ese momento los responsables de Emalcsa restituyeron el suministro, pero la tubería que se acababa de reparar no resistió la presión y reventó, por lo que los vecinos volvieron a quedar sin agua en sus grifos hasta las 19.15 horas.

Testigos del incidente describieron la columna de agua como un «auténtico géiser», que se elevó varios metros y que arrastró con él numerosas piedras. Los cascotes rompieron la luneta de un coche estacionado a pocos metros. Susana Fernández vive justo enfrente del lugar y recuerda el momento: «Yo estaba en el ordenador cuando oí un estruendo seco muy fuerte. Cuando me acerqué a la ventana vi la columna de agua. Creo que llegaba hasta el cuarto piso». Los testigos también resaltan lo peligroso que resultó el accidente y aseguran que «las piedras cayeron en un coche, pero podían haber golpeado a las personas que estaban en la calle».

Según Emalcsa, la Empresa Municipal de Aguas responsable del abastecimiento de agua potable en A Coruña, la causa de la segunda rotura fue una pieza defectuosa de fábrica utilizada para reparar los desperfectos causados por la mañana.

El percance afectó a un gran número de hogares ya que la cañería dañada es la que lleva el agua de bajada del depósito de la zonal, situado en la calle Vigía. Desde dicho depósito, del que depende el suministro de gran parte del barrio de Monte Alto, la tubería transcurre por las calles Suevia, Doctor Ferrant y Marola. Debido al lugar donde se localizó el problema y al alcance de los desperfectos las tareas para subsanar la rotura se extendieron durante horas, tiempo durante el que los vecinos del barrio no dispusieron de agua corriente en sus grifos. En total fueron 10.533 clientes los que quedaron sin suministro.

Entre los afectados, los más perjudicados, además de los particulares, fueron los hosteleros y otros negocios como las peluquerías de la zona que durante cinco horas no pudieron realizar su actividad normal y atender a su clientela.

Desde una cafetería de la calle San Vicente de Paúl se lamentaban de que no dispusieron de agua hasta las 19.30 horas, «no hemos podido servir ni un café en todo el día. Hemos tenido que convencer a los clientes para que pidiesen otras consumiciones, muchos se van. Esto es grave para nuestro negocio, pero como aquí nadie se queja nunca, así nos va», se lamentaba la responsable del local tras una pila de vasos sin lavar por falta de agua.

En la peluquería Nueva Imagen, las empleadas explican que tuvieron que ir a por agua con garrafas hasta la calle San Andrés. «Así hemos estado trabajando todo el día, con agua embotellada», manifiestan con resignación. Una de las peluqueras afirmaba: «No nos podía haber pasado en peor momento. Mañana es sábado y festivo, hoy habríamos tenidos muchísimos clientes que hemos perdido».

Los vecinos se quejaron del color oscuro del agua cuando finalmente volvió el suministro.