Un hombre de 73 años llevó en la madrugada de ayer uno de los mayores sustos de su vida. Por escasos milímetros y porque le sonrió la suerte no se cayó al mar con el coche que conducía en el muelle de Sada. De hecho, el vehículo quedó con las dos ruedas del lateral izquierdo, de la zona del conductor, sobre la bahía.
El suceso ocurrió alrededor de la una de la madrugada. A esa hora, el hombre conducía cerca del cantil del muelle de la lonja. En esta zona se encontraba un palé con cajas y el hombre retrocedió para evitar este obstáculo, pero se acercó tanto al borde que el vehículo quedó colgando enganchado por el chasis. Según testigos presenciales, el conductor abrió la puerta, vio el agua y se quedó inmóvil en el interior del coche, pero finalmente varias personas lo convencieron de que se cambiase de asiento para para salir por la puerta del acompañante, y lo hizo con sumo cuidado para evitar movimientos bruscos y que el coche cayese.
El pasado noviembre un joven también cayó al mar con su coche en el puerto sadense y salvó la vida al lograr desabrocharse el cinturón y agarrarse a un salvavidas que le tiraron.