El Cuerpo Nacional de Policía montó ayer de un amplio operativo de control y vigilancia en los accesos y en el interior del poblado de Penamoa. La medida adoptada por las autoridades se inició a primera hora de la mañana y continuó durante casi toda la jornada. En el dispositivo participaron unidades de calle, agentes en coches camuflados e incluso agentes antidisturbios.
El montaje permitió que todos los accesos al asentamiento, desde Bens y desde el Ventorrillo, estuviesen controlados por patrullas de la policía. El sistema permitía inspeccionar la casi totalidad de los vehículos que llegaban o salían del poblado. Sin embargo, «el que hace la ley hace la trampa», indicó el Pera (así se identificó), un joven asiduo al poblado. Y explicó su teoría: «Cuando los que no tenemos coche estamos dentro del poblado y bajamos hacia la ciudad controlamos a los policías que se encuentran en las inmediaciones». Es bastante raro, dijo, «que nos paren a los peatones que ya bajamos». Y entonces lo que hacen estas personas («casi todos somos drogodependientes», subrayó el Pera ) son «señales conocidas por todos a aquellos que intentan subir a pillar y dan media vuelta y esperan a que se vayan los agentes», indicó.
¿Y cuáles son esos gestos que permiten desistir a los usuarios de Penamoa de acceder al asentamiento chabolista ante la presencia policial? Un compañero del Pera que no quiso identificarse fue claro y rotundo: «Cuando bajamos y vemos que alguien sube en coche o a pie juntamos las manos», en referencia a la colocación de esposas. Además, indicó esta misma persona, a los que vienen andando y con mochila «les señalamos con el dedo la espalda» para que si quieren continuar abandonen «el saco y lo escondan, y que lo recojan más tarde», subrayó.
Base de datos
A pesar de todo, los agentes del Cuerpo Nacional de Policía realizaron un exhaustivo trabajo de inspección y control. A pesar de todas las artimañas utilizadas por los que frecuentan el asentamiento chabolista, los policías que ayer participaron en el operativo demostraron conocer todos y cada uno de los enredos a los que los someten estas personas.
De hecho, los agentes identificaron a varias personas que se acercaron al poblado. A continuación les requirieron la documentación para proceder a identificarlos. Los datos eran enviados de forma inmediata a la base de datos en las dependencias policiales. De esta forma conocían cuál era la situación legal de los individuos identificados. Mientras tanto, los vehículos policiales recorrían el interior del poblado.