Incidente en María Pita entre policías y empleados de la empresa Albada

La Voz

A CORUÑA

Un trabajador de la planta de reciclaje de Nostián fue detenido pasadas las doce del mediodía de ayer, prácticamente al final de la manifestación de los empleados entre el Ventorrillo y la plaza de María Pita, y mañana será juzgado en instrucción 2 por atentado y desobediencia a la autoridad. El retenido, Ramón Borja, anunció que, por su parte, denunciará a los agentes por agresión policial.

La intervención de la Policía Nacional, que custodió todo el recorrido de la manifestación sin que se produjesen incidentes, tuvo lugar entre la plaza de Millán Astray y la cuesta de San Agustín, cuando Ramón Borja Jiménez caminaba cerrando la protesta y, según testigos presenciales, los antidisturbios le recriminaron que anduviese despacio y simulando una cojera, ralentizando la movilización.

Participantes en la manifestación aseguraron que, si bien el hombre contestó a los agentes e incluso les advirtió que no le tocasen, no llegó a producirse enfrentamiento físico, por lo que tildaron la actuación policial de «desmedida». «Lo tiraron al suelo entre tres para ponerle las esposas e incluso le dieron con la cabeza contra la furgona policial -indicó uno de los testigos-; si querían detenerlo no era necesario que empleasen la fuerza». Los funcionarios de seguridad -doce en la plaza de María Pita- eludieron pronunciarse sobre el incidente y tan sólo indicaron que el retenido «iba por libre».

La noticia del arresto se conoció de inmediato, en el momento en que los manifestantes, cerca de un centenar, llegaron a la plaza de María Pita, donde se produjo un enfrentamiento verbal entre representantes sindicales y la propia policía.

Los asistentes, que hasta entonces dirigían sus consignas contra la dirección de Albada y el alcalde, comenzaron a gritar: «¡Somos trabajadores, no delincuentes!» o «Detened a violadores de niñas, no a empleados», y miembros del comité de empresa e incluso representantes vecinales pidieron explicaciones a los agentes. Llegó a registrarse un forcejeo entre Ernesto López Rei, representante de la CIG, y uno de los policías nacionales, pero finalmente los trabajadores de Nostián decidieron desplazarse a Lonzas, donde se encontraba el compañero detenido, y permanecieron a la espera de que finalizase su declaración. Ramón Borja salió del cuartel cerca de las tres de la tarde.