Una colección de invitaciones oficiales que consiguió gracias a su puesto de presidente de una asociación

La Voz

A CORUÑA

Tras dejar su actividad en el puerto por culpa de una enfermedad, Antonio Jiménez comenzó a ganarse la vida como comerciante ambulante. Vendiendo por los mercados sacó adelante a su familia y logró emplear a gran parte de sus hijos y de sus 45 nietos. Tras muchos años de trabajo, y gracias al reconocimiento de sus compañeros de oficio, llegó a convertirse en presidente de la asociación de vendedores ambulantes Ría de Arousa. Gracias a su puesto en la agrupación consiguió numerosas invitaciones a actos oficiales, que conserva con cariño y con mimo en su casa.