Un conflicto laboral entre la empresa concesionaria, Albada, y los sindicatos provoca desde hace dos semanas que la planta de tratamiento de residuos de A Coruña esté funcionando muy por debajo de su capacidad, con la acumulación de miles de toneladas de basura en el interior del recinto.
La planta, situada en el lugar de Nostián, se estrenó en el año 2000 y en el 2002 ya sufrió un serio revés con el reventón de uno de sus cuatro biodigestores, que son cilindros de gran tamaño donde la materia orgánica se transforma en compost y energía eléctrica. La instalación aún no pudo recuperarse completamente de aquella avería y en estos años la basura que fue rechazada en el proceso de reciclaje fue formando un vertedero anexo que en la actualidad acumula 500.000 toneladas de desperdicios. Desde hace cuatro meses, tras la firma de un convenio entre esta planta y Sogama, los rechazos se envían a Cerceda.
En la actualidad, la situación es crítica por las diferencias entre la empresa y el comité, liderado por la CIG, con respecto al convenio colectivo. Los trabajadores han decidido dejar de hacer horas extras, lo que, sumado a las bajas médicas, ralentiza la producción hasta el punto de que los sindicatos auguran un problema sanitario por la fermentación de la basura. Y los operarios que recogen los residuos que se depositan en los contenedores de A Coruña y comarca estudian dejar de trasladar allí los camiones, alegando riesgo de accidentes.
El comité ha convocado una huelga indefinida a partir del 12 de abril, que tuvo ayer su prólogo con una concentración ante la puerta de la planta. El representante de la plantilla, Xosé Manuel Vilariño, aseguró que el nivel de reciclaje no llega al 2% y que los desperdicios van directamente a Sogama.
La concentración se desarrolló con momentos de bastante tensión, ya que los trabajadores intentaron bloquear el paso de los camiones, tanto de los que entraban con basura como de los que salían hacia Cerceda. También se profirieron graves insultos contra el director del centro cuando este abandonó el lugar pasando entre los operarios. La Policía Nacional intervino para facilitar el paso de los vehículos, identificó a varios sindicalistas y, según indicó el comité, al término de la protesta hubo una carga con varios contusionados, y un trabajador estuvo retenido por alteración del orden público.
El alcalde de A Coruña, Javier Losada, aseguró ayer que algunas de las manifestaciones y actuaciones de los sindicatos en este asunto son «salidas de tono», aunque las considera «normales» en un conflicto laboral. Losada exigió que la empresa y el comité «negocien las horas que sean precisas para llegar a un acuerdo, porque todas las partes tendrán que ceder para llegar a buen fin». Mostró su confianza en que la CIG «no pretenda crear un conflicto».