Ordenan desalojar de Visma a dos hombres acampados

A CORUÑA

Los vecinos de San Pedro de Visma se encontraron hace menos de una semana con dos nuevos miembros en su comunidad: Kalid Rafik, natural de Mauritania y de 42 años, y Héctor Daniel Martínez Vázquez, vecino de Vigo y de la misma edad que su compañero.

Al vecindario del barrio le llamó la atención «que en estas fechas y con el mal tiempo que hace dos hombres montasen una tienda de campaña al lado de un riachuelo y casi en medio de un barrizal», indicó Paz Solas, vecina del lugar. Sin embargo transcurrido el tiempo algunos residentes de Visma contactaron con ellos: «Son dos hombres que no tienen donde dormir, ni tienen un euro». La situación de ambos no pasó desapercibida para los vecinos de San Pedro, alguno de los cuales les lleva de comer e incluso les ha regalado mantas y ropas de abrigo para combatir el frío.

Dos tristes historias

Efectivos del Cuerpo Nacional de Policía adoptó ayer la medida de levantar el asentamiento argumentando problemas de seguridad y, sobre todo, de amparar el bienestar de los dos hombres, no sin antes comprometerse a buscar una solución para las dos personas.

Rafik y Daniel cruzan los dedos y esperan «con toda la confianza que el Ayuntamiento o la Xunta nos ayude», dice en un perfecto castellano Kalid. Cuenta que ambos llegaron desde Vigo hace una semana: «No teníamos a dónde ir, y tampoco deseamos convertirnos en okupas», indicó Martínez Vázquez.

Pero para ellos la suerte le sonrió el pasado lunes cuando caminaban por las inmediaciones de la playa de Riazor: «Allí encontramos esta tienda de campaña y nos instalamos aquí. Pero es tan sencilla que cuando hace frío nos congelamos y cuando llueve se nos inunda».

Rafik dice que quiere ser español: «Hace catorce años que estoy aquí. En mi país lo pasaba muy mal, tenía una niña de un año y mi mujer. Pero no era capaz de mantenerlas». Se aventuró a pasar a Argelia, luego a Marruecos: «Para llegar a Ceuta tuve que escapar de las balas de los militares por los montes». Trabajó en todas las grandes huertas de España, «pero siempre sin documentación».

Daniel nació en Montevideo (Uruguay). Se crió en Vigo, trabajó en una empresa de seguridad, «Pero tuve un accidente y me dejaron tirado», explica. Camina apoyado en dos muletas. Ruegan que alguien les ayude a salir de su situación.