Algo más que una gala. Ahí tienen la simpática imagen del centenar de escolares coruñeses que el viernes 7 de marzo van a tener la oportunidad de experimentar las mismas sensaciones que Alejandro Sanz , Joaquín Sabina , Juanes o Shakira : cantar sobre el escenario del Coliseo. Los chavales de la fotografía estudian en los colegios Santa María del Mar, Obradoiro, Calasanz, Hogar de Santa Margarita, La Grande Obra de Atocha y Dominicos y tuvieron que superar una prueba de selección para ganarse su presencia en la final. «Será algo más que una gala porque este año hemos dado cabida a otros centros y a otras expresiones artísticas», explica el organizador del certamen, el dominico Rodrigo Hidalgo . Se refiere a que, al margen del festival de la canción en el que concursan los seis centros educativos que antes citaba, habrá otras actuaciones, como un espectáculo de la academia de baile Latin Cross, del colegio Montegrande, de la Escuela Municipal de Música, o de una banda musical electrónica. «Aunque aumentamos el número de participantes y abrimos las puertas del Coliseo a otros grupos no podemos olvidar que se trata de una actividad solidaria y que la recaudación irá para ayudar a los damnificados por el terremoto de Perú y haremos llegar el dinero a través de Cáritas», puntualiza Hidalgo. Las entradas, a 4 euros, se ponen a la venta mañana a través del servicio de teletaquilla del IMCE y en el Kiosco de la plaza de Orense. El himno oficial del festival es la canción Para toda la vida , del grupo El Sueño de Morfeo, y varias camisetas firmadas por sus componentes fueron sorteadas entre los talentosos cantantes de la foto. Lavar y peinar. Sin casi moverse del trabajo. En el vanguardista edificio del oficinas BCA28 de la calle Copérnico, en el polígono de A Grela, se inauguró ayer un moderno centro de peluquería y estética de la cadena Maryl. «Es una apuesta diferente, en una zona industrial, para que la gente que trabaja pueda venir a arreglarse sin perder tiempo», explica Lourdes López Grobas , propietaria del establecimiento junto con su hermana María . Dicen que, por el momento, van a abrir con el horario habitual de cualquier peluquería pero que se irán adaptando a la demanda de la clientela. «Cada puesto dispone de conexión a Internet y pantalla de televisión y, si el cliente tiene el tiempo justo, le pedimos la comida para que se peine y almuerce al mismo tiempo», apuntan en el local cuya reforma lleva la firma del arquitecto Alberto Martínez Vila . Se trata del tercer establecimiento Maryl. El primero lo abrieron en las Conchiñas hace 40 años y, curiosamente, se llamaba Mary. «Después me incorporé yo a trabajar con mi hermana y le añadimos la ele», matiza Lourdes. A Coruña perdió su primera letra, y estas empresarias la ganaron.
Y ahora un recorrido por unos cuantos colegios e institutos, tanto de la ciudad como de la comarca, que durante la jornada de ayer acogieron diversos actos dentro del Día Escolar de la no Violencia y la Paz. Sobre todos estos centros escolares sobrevoló en la mañana de ayer la paloma de paz, siendo en algunos lugares, como en el colegio Ponte Pasaxe, los propios alumnos los que confeccionaron una paloma y luego con los globos intentaron que emprendiera el vuelo. Los alumnos de otros centros, como el Instituto de Elviña, prefirieron salir a la calle con sus globos para reivindicar la paz y sumarse a los movimientos de no violencia como el que en su día había encabezado Mahatma Gandhi, el personaje que dio lugar a la celebración de esta jornada. Al anochecer de aquel 30 de enero de 1948 Gandhi, que había nacido en 1869, se dirigía a rezar cuando fue abatido por los disparos de un joven hindú. Para recordar este hecho, y sobre todo la figura del que en muchos lugares del mundo se conoce como el apóstol de la paz, en 1964 se instituyó la jornada celebrada ayer. En colegios como el Concepción Arenal optaron por la música y el baile y los casi 400 alumnos del centro salieron al patio para escuchar canciones que cantantes como John Lennon convirtieron en auténticos himnos de la paz. A todos los participantes les quedó claro que la paz vale la pena.