Librero, editor y, ahora, escritor. Manuel Arenas Roca (A Coruña, 1970) se estrena como autor con El testamento y la muerte de Napoleón Bonaparte , que ayer se presentó en la Fundación Caixa Galicia.
Arenas está estos días a varios frentes. De hecho, atiende al periodista mientras da los últimos retoques a la exposición Napoleón, genio o mito , que se inaugurará mañana a las 13.30 horas en la sala de exposiciones del Palacio Municipal.
La principal aportación del libro es documental. «Por primera vez se ha traducido el testamento de Napoleón al español», explica. Este documento aparece reproducido tres veces: en castellano, en francés y en forma facsímil con la caligrafía del emperador. «Es muy curioso, porque demuestra sus filias y sus fobias. Por ejemplo, a uno de sus hermanos, Jérôme, solo le legó la empuñadura de un sable antiguo».
Tras varios años de lecturas y de investigación propia, Arenas está convencido de que el «mayor conquistador desde los tiempos del César» fue asesinado. «No tengo duda: lo envenenaron. Al Gobierno inglés le salía muy caro mantenerlo en la isla de Santa Elena: se gastaba en su mantenimiento 200.000 francos al año, una auténtica fortuna. El emperador tenía 15.000 hombres en la isla y dos fragatas». ¿Quién fue la mano ejecutora? «El conde de Montholon. Lo mató a pequeñas dosis de arsénico». Curiosamente, Napoleón le legó dos millones de francos. «Montholon escribió parte de ese testamento. Seguro que fue él el que añadió unos ceros», cree Arenas.
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