El animal no atacó el martes, aunque el aullido constante de los perros alertó sobre su presencia
Los vecinos de Obre, en el Ayuntamiento de Paderne, volvieron a vivir una madrugada digna del guión de una película de terror. Y es que desde casi la una de la madrugada y hasta cerca del amanecer de ayer los perros domésticos no pararon de ladrar, por lo que los residentes en esta parroquia sospechan que los canes detectaron la presencia de algo extraño.
Tal fue el alboroto que muchos de los vecinos saltaron de sus camas y se dispusieron a vigilar sus casas y los corrales. Su intención era tratar de descubrir la alimaña, e incluso poder abatirla, que desde hace unos diez días está arrasando con todo el ganado avícola de la aldea.
Sin embargo, su vigilancia resultó inútil y aún se siguen preguntando qué tipo de animal es el que está acabando con gallinas, conejos, palomas, e incluso ocas de los corrales de Obre.
Avistamiento
El enigma continúa, sin embargo. Una joven y su madre circulaban en su automóvil por la calzada de Obre con la noche encima, «e a miña filla viu como cruzaba a calzada un animal». La chica le preguntó a su madre si había visto lo mismo que ella, «un animal grande e cun fociño moi raro», pero la madre, que iba entretenida no lo percibió.
Carmen Ríos Louzao, a la cual el carnicero le mató unas treinta gallinas y un macho de oca, observó el día que atacaron su corral «pasar dous cans enormes, con pelo castaño e largo, cando estaba almorzando. A los pocos minutos se dirigió al gallinero a darle de comer a las aves y ya se encontró con la masacre: «Os animaliños aínda estaban quentes, polo que creo que tiveron que ser aqueles dous cans».
Estos mismos cánidos fueron vistos por su yerno al día siguiente: «Debían de vir do meu curral, xa que volveron a romper a malla metálica, aínda que non puideron entrar hasta as galiñas novas porque están pechadas», explicó este vecino. El yerno, que conducía una camioneta, vio cómo uno de los perros se encaramaba a un invernadero. El hombre pensó en atropellar a los canes, pero desistió.
El temor es tal en el pueblo que «xa non deixamos aos neniños sos, e incluso non nos atrevemos a ir os currais cando anoitece», aseguran. Los afectados piden al Ayuntamiento que adopte medidas para solucionar el problema.
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