Uno de los principales problemas que se están encontrando los técnicos de Servicios Sociales en el proceso de realojo de las familias residentes en el núcleo chabolista de Penamoa es el de las personas que tienen algún tipo de drogodependencia y que han optado por asentarse en la zona.
«Son enfermos que están en una situación de muy grave deterioro físico y que afrontan una situación compleja, porque en muchos casos presentan cuadros de abandono personal casi absoluto», manifiesta Silvia Longueira.
Quizá por ello, el Ayuntamiento ha recurrido también a otras administraciones, fundamentalmente a la Consellería de Sanidade, para recabar su colaboración y apoyo en el difícil reto de rescatar a esas personas de sus infiernos particulares. «Es que son enfermos y necesitan una ayuda terapéutica que se escapa de nuestras competencias y posibilidades», insiste Longueira.
También hay algunos «problemillas» con las personas que no están censadas, aunque el Ayuntamiento no teme que ocupen algunas de las chabolas abandonadas. «Cada familia realojada se acompañará del inmediato derribo de la infravivienda», dice la concejala responsable del área de Servicios Sociales.