Una fatalidad

La Voz

A CORUÑA CIUDAD

Hablábamos hace unos días de los imprudentes que se saltaron el cordón policial para disfrutar de las olas de la zona de las Esclavas. Lamentablemente, es necesario volver sobre el asunto: una mujer acaba de morir por dar un paseo (a las seis de la mañana) por la orilla del Orzán. Podríamos hablar de imprudencia, aunque hoy toca, sin duda, lamentar una fatalidad irreparable.