Ahora es el botellón, pero la ingesta abusiva de alcohol entre la juventud no es algo de este verano, pero sí, según la experiencia de los médicos, ha ido en progresión geométrica en la última década.
Hace quince años, al servicio de Urgencias del Canalejo llegaba intoxicado «el borracho de toda la vida», generalmente un hombre adulto, y entre los jóvenes los casos «eran más aislados, coincidiendo con una fiesta», explica Carmen Pita.
«El problema -añade- es que de unos años a esta parte vemos cada vez gente más joven, de 14 y 15 años, y, ellos mismos te lo dicen, beben casi todos los fines de semana, de hecho, no saben salir a divertirse si no es para colocarse». El equipo médico cree que el problema es más social, y sobre todo de las familias, aunque advierte que tiene graves repercusiones de carácter sanitario. «Muchos son ya alcohólicos de fin se semana, de momento», lamenta la responsable.
El hecho de consumir grandes cantidades etílicas, generalmente de graduación elevada, en un breve lapso de tiempo y a menudo con mezclas inverosímiles tiene especial importancia cuando quien lo hace está todavía en período de crecimiento: «Si empiezas a beber a los 15 años puedes hipotecar tu vida», resume la especialista, quien recuerda que, en definitiva, no se trata más que de obligar al cuerpo a consumir una sustancia tóxica y cuyos daños, sobre todo hepáticos, están sobradamente comprobados.