Las antiguas naves de Acea de Ama, junto al Museo dos Muíños, acoge desde hace diez años a seis familias gitanas. El inmueble, que en su día acogió una sucursal del Banco de Bilbao, no hay por dónde cogerlo. En invierno, cuando llueve, el agua les alcanza las espinillas. Y en verano, cuando el sol calienta, a sus moradores sólo les falta arder como leña seca. Por eso se quieren mudar. Pero no a cualquier precio. Ni a cualquier lugar. La gente que ahí vive se aparta del cemento porque los espacios verdes se hicieron a la medida de su oficio: la venta de la chatarra. Por eso no quieren pisos. «O nos dan una casa amueblada con terreno cerca de aquí, o no nos vamos», advierte Arturo, el abuelo, el patriarca.
Estas seis familias están dispuestas a no moverse del lugar si no les convence lo que el Concello de Culleredo les da. Cuentan que por su trabajo -se dedican a la chatarra- necesitan un terreno «para guardar el género». Y exigen que sea en O Burgo «porque es un lío cambiar el padrón y esta zona nos gusta». Tampoco pasan por un chalé vacío. Lo quieren con muebles porque los que tienen «no soportarían una mudanza».
Si el aspecto exterior de la nave es para ponerse a llorar, el interior lo pusieron muy cuco. La zona en la que vive el abuelo tiene un salón en el que podría jugarse un partido de baloncesto. Enorme. Una foto del Rey preside una estancia con tarima flotante, dos sofás, una televisión, un gigantesco mueble adornado con decenas de tazas chinas y una estufa de carbón en medio y medio. ¿Cuántos viven allí? La hija de Arturo no lo sabe, dice: «Nunca nos contamos». En el 2002, el Concello les concedió unos pisos en O Burgo. Allí estuvieron hasta hace dos años. Los abandonaron y regresaron a la nave «porque nos echaron y el Concello dejó de darnos dinero». Pero eso no quita el cariño que le tienen a su alcalde: «Julio es un gran hombre. Siempre lo votamos». Pero esta vez no tendrán fácil regresar. El Concello derribará la nave al día siguiente de que la abandonen. ¿Para irse a esa casa amuebla de O Burgo y con terreno? Desde Servicios Sociales no sueltan prenda. Sólo que en dos meses se conocerá su destino.