El dispositivo policial desplegado en la plaza de Azcárraga, como respuesta a la polémica generada por los efectos de la celebración de botellones en la zona, tuvo el efecto disuasorio esperado. En la noche de ayer tres patrullas de la Policía Local y una de la Policía Nacional se dispusieron a ambos lados de la plaza. «Si vais ahí, tenéis que hablar bajo y recoger todo», decían los agentes a los jóvenes, que en masa dieron la vuelta. Este hecho tuvo un efecto rebote en la plaza del Humor, otro escenario clásico para estas multitudinarias citas juveniles, y así a las doce y media ya se concentraban más de mil quinientas personas. Allí la policía sólo pasó de manera intermitente, sin llegar a abandonar sus coches patrulla. Tal cantidad de jóvenes desbordó el recinto. Por los soportales de la calle Pío XII, por Juan XXIII y por las escaleras del mercado de San Agustín se podían ver grupos armados con un gran despliegue de botellas y vasos.
Al cierre de esta edición los únicos incidentes violentos los protagonizaron, sobre la una y diez de la madrugada, tres jóvenes que la emprendieron a patadas con el portal del número 17 de San Agustín, rompiendo los vidrios de la puerta y posteriormente subieron por el andamio que cubre este inmueble, que está en obras. El ruido que generaba esa marabunta humana dificultó, una noche más, el sueño de los residentes en la zona. En algunos casos, el sonido procedía de potentes equipos de música, ya que como si de una exposición de turismos tuneados se tratara, varios jóvenes abrieron los maleteros de sus automóviles, donde llevan instalados potentes altavoces, y pusieron la banda sonora a la concentración de sus amigos.
Mientras, delante de las Esclavas unos 250 estudiantes organizaron un botellón alternativo. La mayoría de los asistentes pertenecían a una residencia universitaria y se planteó como la celebración de la fiesta del novato, para los nuevos inquilinos del centro. Frente a lo que ocurría en el plaza del Humor, el ambiente era mucho más tranquilo y no suponían una molestia para los residentes en las inmediaciones.
Cacerolada
Por otra parte, la asociación de vecinos de la Ciudad Vieja ha anunciado una concentración-cacerolada en la plaza de Azcárraga. Esta protesta tendrá lugar el domingo, a partir de las once de la mañana, coincidiendo con la paso de la comitiva municipal, con motivo de las Fiestas del Rosario. Desde la entidad se precisa que con este acto se pretende concienciar a las autoridades sobre la necesidad de terminar, con carácter inmediato, con el problema del botellón.
Esta iniciativa se suma a otra anunciada el miércoles durante la asamblea informativa, que consiste en la colocación de crespones negros en las ventanas de las zonas durante el fin de semana. En su momento, la asociación también decidió no colaborar en la organización de las fiestas.