Pocos políticos y muchos usuarios del antiguo arenal de Lazareto expresaron su disconformidad «A mí la única contaminación que me gusta es la de la canción de Ana Belén. La charca esta es una vergüenza». Así de rotunda se expresaba una quinceañera indignada por la construcción del relleno de Oza. Javier, que le acompañaba en el reparto de panfletos contra la obra, era mucho más expresivo. «A poza de Oza mátanos», resumió el sentir de los más de cinco mil participantes en la larga marcha contra el trasvase de fangos. «Non, non, lodos non» se convirtió en un eslogan más repetido que el «no nos moverán» del barco de Chanquete.
04 may 2001 . Actualizado a las 07:00 h.En la cola de la manifestación, la tertulia se animaba. El «cuánto tiempo» convivía con el «es una vergüenza», que resumía el sentir general de todos los allí congredados. Estaba hasta el Tiburón de Oza, el bañista entrevistado en La Voz que presumía con orgullo de la fotocopia de la página en la que salía del mar cual Venus de ocasión. «Quiero decir -gritaba a todo el que quisiera oírlo- que es un atropello. En la última semana me salieron hasta unas verruguitas y fui al médico, que me desaconsejó seguir bañándome en la playa que siempre fue como mi segunda casa». Ni siquiera los obstáculos naturales, como la estrecha pasarela que comunica la zona de los varaderos con el resto del barrio, o la charca que las lluvias de las últimas horas crearon en la entrada a la antigua playa de Lazareto, frenaron los ímpetus de los manifestantes. Los más aguerridos proponían una solución drástica. «Que se lleve los lodos Couceiro a su casa», protestaban un par de chicos mientras arrojaban piedras al corazón de la fosa. Siempre vigilante y cautelosa, Esther Pita avisaba desde el carril bici. «Que tenga cuidado la organización, que esos niños se pueden caer y están en peligro», avisaba la alcaldesa de Oleiros. Pero también hubo tiempo para recordar las afrentas de Fraga -«Xunta, escoita, Os Castros están en loita» fue el más suave de los cánticos dedicados a don Manuel-, las de Couceiro y las de todos los que defendieron la viabilidad de la fosa de Oza. «Que fagan outra foto como a de Palomares», solicitó otro de los manifestantes.