En el observatorio de Fonteboa solo han registrado 13 días de lluvia entre el 1 de junio y ayer mismo
21 sep 2010 . Actualizado a las 02:00 h.El adelanto de la cosecha de maíz, la escasa calidad de los silos y el menor crecimiento de todo tipo de plantaciones son algunos de los efectos de la sequía que afecta a la comarca de Bergantiños. Según los datos del observatorio meteorológico de Fonteboa, en Coristanco, no ha habido en los últimos 25 años ningún verano tan seco como el que termina hoy.
La media de precipitaciones en julio y agosto entre 1984 y el 2009 es de 67 litros, pero este año únicamente se han recogido 12, de los que solo uno corresponde al pasado mes. Es la primera vez que la ausencia de precipitaciones afecta a la mayor parte del estío. El del 2006 también fue un verano con muy poca lluvia. Hubo solo 16 litros en julio y 12 en agosto, pero, en todo caso, hubo el doble de agua que en esta ocasión. En el 2002 se repitió el registro de un solo litro de lluvia en el octavo mes del año, en el que cayeron 97 litros, más de los anotados en abril de ese mismo año.
Ese único litro de agosto corresponde al día 17. En julio la pluviosidad también fue mínima, ya que los 11 litros se repartieron entre seis jornadas. Este mes solo se registraron precipitaciones los días 6 y 7 y en junio, los 73 litros se distribuyeron entre el 8 y el 11.
Así, la idea que queda de este verano es el de un período anormal, sobre todo por lo que respecta a agosto, en el que lo habitual son seis jornadas de lluvia en las que se reparten unos 38 litros por metro cuadrado. Por contra, las temperaturas han sido normales, incluso un poco más suaves.
Toda esta situación ha provocado algunos problemas en el campo. Los profesionales de la huerta se han quejado de que las patatas no han crecido suficiente y han señalado que se han adelantado algunas cosechas, como la de habas.
Septiembre no ha mejorado las cosas. Hasta el momento han caído 20 litros por metro cuadrado, pero el año pasado y en el 2007 no fueron muchos más, aunque lo habitual, según la media de los últimos 25 años, es que se triplique esta cifra. A partir de este mes, las probabilidades de lluvia se incrementan de forma notable, pero los ganaderos esperan que el cambio de tendencia no se produzca antes de que hayan podido concluir las labores de ensilado.