La falta de lluvias deja el embalse de Fervenza prácticamente seco

La Voz

CEE

Si el año pasado por estas fechas el agua había arrasado Cee, Dumbría y Fisterra, las cosas son ahora bien distintas. El otoño está siendo uno de los más secos en la comarca en décadas, y de los 104 millones de metros cúbicos embalsados el pasado octubre en Fervenza, ya poco queda.

En las instalaciones que gestiona, para su aprovechamiento eléctrico, la empresa Ferroatlántica, hay poco más de millón y medio de metros cúbicos de agua, lo que supone tener el embalse prácticamente vacío. En doce mese se ha pasado del máximo al mínimo. Del ciento por ciento a sólo el 1,6 por ciento.

Ante esa situación la empresa ha tenido que restringir mucho la producción eléctrica. Lo normal por estas fechas, explican, es generar electricidad hasta seis horas diarias. Ahora pueden hacerlo una o dos horas algunos días, cuando el caudal ecológico del Xallas permite llegar a cierto nivel de agua, nivel que se pierde muy rápido.

El embalse está en mínimos. Hacía décadas que no se registraba un otoño tan seco.

Con todo, no se trata del récord de falta de agua en Fervenza. Esa marca parece estar en el 0,8 por ciento, algo que casi permite pasearse por la mayor parte de la superficie que habitualmente ocupan las aguas del río Xallas.

Los problemas de Fervenza, con todo, no son un obstáculo para el suministro de agua potable, ya que el río vuelve a frenarse por segunda vez en una presa, esta vez en Santa Uxía. En ese punto el volumen de líquido permanece más o menos estable, siempre cerca del ciento por ciento, surtido por el agua que sale de Fervenza.

A finales del mes pasado el embalse de referencia no pasaba del cinco por ciento. Con ese volumen la compañía detuvo la producción eléctrica, retomándola de modo intermitente por breves períodos de tiempo.

Las predicciones meteorológicas tampoco son buenas. No está previsto, por lo menos a corto plazo, que empiece a llover, por lo que es posible que a lo largo de la próxima semana se sigan batiendo récords.

Retraso en las setas

La sequía no sólo se nota en los niveles del embalse. Generalmente, la temporada de setas comienza en la comarca a finales de septiembre o a principios de octubre, época en la que los amantes de la micología salen a los montes los fines de semana recoger gran variedad de especies.

Quienes lo han intentado durante las últimas semanas han regresado con las manos vacías. Si no llueve, no hay setas, y parece que el otoño pasará sin que los micólogos puedan practicar su afición.

Al menos en la comarca la sequía no ha servido para la proliferación de incendios como el que recientemente calcinó varias hectáreas en Moaña.

También beneficia la falta de agua a municipios como Cee, donde aún se están realizando obras para prevenir nuevas riadas y donde los cauces y las canalizaciones no están preparadas todavía para evacuar los efectos de una posible lluvia torrencial como la que asoló la localidad el pasado octubre y cuyos efectos aún se perciben.