«A ver como fago para manter a dous meniños, porque a prestación váiseme acabar en dous meses»

La Voz

BARBANZA

El profesional ribeirense Enrique Manuel Padín, albañil de profesión, se encuentra en el paro desde el pasado enero. Su último trabajo duró cinco meses y fue para una empresa del municipio que ejecutó una obra de la red de saneamiento en O Vilar. Este hombre reconoce sentirse un tanto agobiado por la situación que vive actualmente: «A ver como fago para manter a dous meniños, porque a prestación váiseme acabar en dous meses».

Para intentar obtener algunos ingresos, y al igual que otras muchas personas de la comarca que se encuentran sin ocupación, Enrique Manuel Padín ofrece sus servicios como albañil mediante anuncios colocados en comercios de la ciudad. Sin embargo, dice que no hay demanda: «Recibín algunha chamada, pero para cousas moi pequenas. Non é suficiente para ter uns ingresos e hai que pagar o aluguer, a comida e un montón de gastos cada mes».

Su mujer también padece las demoledoras consecuencias de la crisis. En este momento no trabaja y el marido explica que ha recorrido varias fábricas en las que había escuchado que necesitaban personal, pero por el momento no le ha salido nada: «Antes chamábana das factorías, pero agora esquéceo».

La construcción siempre ha sido el trabajo de Enrique Manuel Padín e indica que, hasta hace unos dos años, las cosas le iban bien y no tenía dificultades para encontrar trabajo. Sabe que la situación está muy complicada: «Somos moitos a pedir un emprego».

Por eso, y dado que la necesidad acucia, Enrique Manuel Padín abre sus opciones a cualquier tipo de trabajo que le permita percibir unos ingresos para vivir dignamente.

Asegura que no descarta, incluso, la posibilidad de marcharse fuera para ver si el mercado está mejor, aunque tampoco lo tiene demasiado claro porque, indica, la situación económica actual es muy incierta.

De camarero

Lo que sí ha hecho ha sido desplazarse a O Grove y A Toxa en busca de un empleo como camarero, dado que la temporada estival está a punto de empezar y siempre se necesita personal para atender el aumento del volumen de clientes.

Sin embargo, relata que la experiencia no fue demasiado positiva: «Ofrecíanme salarios de 600 euros e tíñame que pagar o aloxamento. Nesas condicións non me compensa porque o que gaño por un lado váiseme polo outro».

Padín indica que los precios de productos básicos se han encarecido y que las cosas cada vez están más difíciles: «Agora vas con 20 euros ao supermercado e non traes nada. Cada mes precísanse máis cartos para subsistir».