El pazo de Goiáns pasa a manos del Concello tras una década de espera

Marta Gómez Regenjo
Marta Gómez RIBEIRA/LA VOZ.

BARBANZA

29 oct 2010 . Actualizado a las 02:00 h.

«¡O pazo é noso!». Con esta reivindicativa expresión puso el alcalde de Boiro, Xosé Deira, el punto y final al acto en el que se hizo oficial la compra del pazo de Goiáns por parte del Concello. La rúbrica de la escritura pública puso fin a casi una década de espera para ver cumplido uno de los mayores anhelos del actual ejecutivo boirense: el paso del edificio nobiliario y la finca que lo rodea a manos públicas.

El notario José Prieto Luengo fue el encargado de dar lectura a la escritura que a continuación firmaron el alcalde y Ángel García Rodríguez, representante legal de la empresa Cecosa Hipermercados, hasta ayer dueños de la propiedad, ante la atenta mirada de un buen número de vecinos y representantes de diversas entidades del municipio. Un cerrado aplauso siguió a las rúbricas y la entrega del cheque correspondiente al representante de Cecosa, firma a la que las distintas autoridades agradecieron su paciencia desde que en el 2001 adquiriera el pazo boirense. De hecho, sobre la tardanza en materializarse el paso del recinto nobiliario a manos públicas bromeó el representante de Eroski en Galicia, Álvaro Pedrosa, que siguió muy de cerca las negociaciones.

En una breve intervención, aludió a los nueve años transcurridos desde la llegada de Eroski a Boiro y dijo: «Esperamos que no tardéis otros diez años en llevar a cabo esa gran obra de rehabilitación que queréis». Habló también de sus sentimientos encontrados, por el esperanzador futuro que tiene por delante el pazo de Goiáns y por «no haber podido desarrollar el proyecto empresarial que teníamos previsto para Boiro».

Tomó el relevo en los discursos Juan Jesús Ares, que, además de asegurar que la de ayer es «unha data para recordar», agradeció la asistencia del público porque «coa vosa presenza avalades un acto transcendental para Boiro». Subrayó que tuvieron que sucederse una serie de acuerdos para llegar a la compra del pazo y remató aludiendo a su vinculación emocional con un recinto «que vai ser unha marca de identidade de Boiro».

Deber cumplido

En esta idea profundizó Deira, quien, excepcionalmente, tenía preparada su intervención. Con la expresión quia plena , que podría identificarse como «porque xa estaba farta, que ao mellor alguén podía pensar que viña ao caso», el regidor quiso hablar del deber cumplido, porque, explicó, eso es lo que significa: «Non quere dicir que esteamos fartos, senón pletóricos porque o que se tiña que facer, fíxose». Así comenzó un emotivo discurso en el que Deira dejó bien clara la importancia del edificio: «O pazo de Goiáns, posuíra quen o posuíra, é de Boiro e representa unha parte importante da historia do noso pobo». También pidió perdón por los errores cometidos y e instó a todos los boirenses a cuidarlo «como se fose de cada un de nós».

Desde ayer, el edificio y su finca son de los boirenses y eso se traducirá con el inicio inmediato de la primera de las actuaciones previstas. El arquitecto Emilio Piña se encargó de explicar brevemente un proyecto para limpiar 48.000 metros de la finca, reparar el cierre perimetral y recuperar los jardines.