El pazo de la isla de Sálvora revive tras una inversión de 1,5 millones
BARBANZA
Desde que el Estado adquirió Sálvora, allá por el año 2007, se empezó a hablar de la necesidad de rehabilitar los puntos más emblemáticos de este territorio, como el pazo, que fue una fábrica de salazón, o el poblado, en el que llegaron a vivir setenta personas. Ahora, y gracias a una inyección económica por parte del Estado de 1,5 millones de euros, algunas de esas actuaciones ya están ejecutadas. De hecho, el pazo ha revivido tanto por fuera como por dentro con una restauración que, sobre todo, salvaguarda su condición de factoría de la salazón, ya que dentro de las instalaciones se pueden ver esos pilones típicos de estas industrias.
Para inaugurar esta actuación, ayer visitó Sálvora una larga comitiva política, encabezada por la ministra de Medio Ambiente, Medio Rural y Marino, la gallega Elena Espinosa. En realidad, casi no hizo falta que los altos cargos y técnicos de este departamento estatal explicasen la actuación hecha para darse cuenta de los cambios. Se hicieron arreglos en un pantalán para mejorar la accesibilidad a la isla, se retiraron plantas invasoras como la uña de gato, se coloraron todo tipo de carteles, se instalaron sendas peatonales de madera y, sobre todo, como queda perfectamente reflejado con una visita al territorio insular, se le cambió la cara por completo al pazo.
Por fuera, la actual edificación luce un empedrado limpio, cuidado. Por dentro, hay un espacio amplio en el que pueden verse desde una vieja dorna a los citados pilones. Allí fue donde la ministra, acompañada del alcalde ribeirense, José Luis Torres Colomer, descubrió una placa conmemorativa de las obras.
Las visitas
Al parecer, y según indicó el director del Parque Natural das Illas Atlánticas, al que pertenece Sálvora, como la restauración del pazo acaba de terminar aún no está estipulado cómo será el régimen de visitas a estas instalaciones. Lo que sí señaló que es que ahora mismo hay 24 navieras operando hacia Sálvora, que llevan guías y que, si uno va con ellas, puede recorrer todo el territorio insular «recibiendo todo tipo de explicaciones». En el caso de querer acceder con un barco particular, hay que pedir autorización al parque, y solo está permitido el acceso a la zona del faro y de la playa.