Desde Boiro a Altamira con chapuzón en Asturias

M.H

BARBANZA

Este fin de semana, como ya ocurrió el año pasado, una legión de boirenses se subieron a un autobús para ir a descubrir uno de esos lugares donde la huella de la prehistoria sigue presente. Fueron, al amparo de una excursión organizada por el Concello, a Altamira. Allí se quedaron maravillados porque la recreación de las emblemáticas cuevas que se puede visitar «para nada parece que non sexan as orixinais».

Sin embargo, la dosis de arqueología, prehistoria y restos romanos no se quedó ahí. Fueron a ver unas termas, a un castro, a una villa romana... Y, como les había sucedido un año antes -la mayoría de los asistentes repetían experiencia- en Atapuerca, se lo pasaron de lo lindo practicando caza al más puro estilo prehistórico.

Tanto meterse en el papel de esos hombres que se valían por si solos sin máquinas ni inventos que les ayudasen les debió imprimir mucha valentía. ¿Por qué? Cuando la excursión daba sus últimos suspiros, uno de los viajeros, Carlos Rodríguez, presidente de la ABE y conductor del autobús, demostró que está en forma. En la playa de San Lorenzo de Gijón tuvo que lanzarse al agua a la velocidad de la luz para rescatar a un octogenario que estaba en apuros. Rodríguez, ayer, le quitaba hierro al asunto. Sus compañeros de viaje, en cambio, todavía estaban asombrados con su hazaña.