El Concello noiés sigue sin poner solución a las numerosas lápidas de la Edad Media que están amontonadas y que continúan deteriorándose en Santa María a Nova
13 may 2009 . Actualizado a las 02:00 h.El concello de Noia tiene el privilegio de contar con uno de los museos más importantes de Europa en lo que a lápidas medievales se refiere, que está situado en Santa María a Nova. Sin embargo, muchas de las laudas, lejos de estar albergadas dentro de la iglesia, que fue declarada Monumento Histórico Artístico en abril del año 1973, se encuentran abandonadas y olvidadas a la intemperie y, nunca mejor dicho, de la mano de Dios. Lo peor de todo esto es que no es algo que haya sucedido de repente, sino que lleva una veintena de años en la misma situación y que, por unas cosas o por otras, los diferentes regidores que han pasado por la localidad no han sido capaces de poner fin al problema.
El hecho de que las laudas estén amontonadas bajo la lluvia y el sol-en algunos casos tienen entre sí barrotes de madera para que las piedras no se toquen-, además de provocar que los miles de visitantes que cada año se acercan a las instalaciones se vayan con un mal sabor de boca, contribuye a deteriorar las lápidas, muchas de las cuales, sobre todo las de las capas superiores, se encuentran totalmente cubiertas por un manto de musgo. Esta circunstancia conlleva que cada día que pasa, las laudas pierdan valor a pasos agigantados.
Además del amontonamiento, quienes se acerquen por el camposanto de Santa María a Nova podrán observar como los obreros, e incluso los vecinos, hacen uso de estos importantes restos medievales para poner encima elementos como centros para flores, plásticos, ladrillos e incluso restos del mármol que se emplean para revestir los actuales nichos. Por si esto fuera poco, las laudas gremiales llevan años almacenadas en medio de contenedores de basura.
Ampliación del museo
La única solución que desde el Concello encuentran al problema es la ampliación del museo, para lo cual necesitan adquirir un edificio adyacente a la casa de cultura de la localidad y que pertenece a la Fundación Romero Blanco Monroy. Algo en lo que lleva trabajando desde hace tiempo, pero que se encuentra paralizado porque, según comentó el regidor noiés, la fundación no tiene ningún documento que acredite que dichas instalaciones son de su propiedad. Mientras tanto, las laudas siguen deteriorándose ante la atenta y asombrada mirada de los turistas que cada año se acercan hasta la localidad.