Casi una década han tenido que esperar los vecinos del núcleo de Quintáns de Nebra, en el término municipal de Porto do Son, para volver a admirar en su integridad uno de los cruceiros más antiguos de los que se conservan en esa parroquia. Primero fue un turismo, cuyo propietario no logró ser identificado, y luego un camión, los que colisionaron contra esta pieza artística, que data de finales del siglo XIX y que está catalogada como bien de interés cultural, los que provocaron que acabara descompuesta en media docena de fragmentos.
Desde hace unos días, la cruz ha recuperado su estampa original. Atrás quedan un sinfín de avatares relacionados con los destrozos sufridos por este monumento y con los diferentes intentos llevados a cabo por parte de vecinos y autoridades para que la rehabilitación de este elemento llegara a buen puerto.
El regidor sonense, Manuel Tomé Piñeiro, confirmó ayer que los gastos de recuperación y colocación del cruceiro de Quintáns han corrido a cargo del Ayuntamiento. Comentó a mayores que esos trabajos le fueron encomendados a un tallista de la localidad.
El mandatario aseguró que todas estas labores las pusieron en conocimiento de la Dirección Xeral de Patrimonio, y afirmó que la Consellería de Cultura no puso ningún impedimento para que se hiciese la obra.
Reclamación
No obstante, Tomé Piñeiro apuntó que, aunque esos gastos han sido de entrada asumidos por el Concello, no quita que sigan adelante los trámites iniciados en su día para que la compañía aseguradora del camión que chocó contra el cruceiro se haga cargo de las responsabilidades que le correspondan.
Este fue precisamente uno de los principales motivos por los que la pieza permaneció tanto tiempo a la espera de ser restaurada. Los vecinos de Nebra llegaron incluso a promover una recogida de fondos en la parroquia para arreglar por su cuenta los desperfectos, lo que suscitó malestar en Patrimonio. Durante años, los trozos de piedra en los que quedó dividida la obra fueron guardados en una vivienda particular, hasta que posteriormente se trasladaron a un almacén del Concello.
El investigador local Manuel Mariño del Río, autor de un libro sobre las cruces de O Son, batalló de forma insistente para que el Ayuntamiento gestionara la reparación de los daños causados en este elemento del patrimonio popular. Ayer, no podía menos que expresar su satisfacción por el arreglo, aunque no se olvida de las demás obras de arte que se encuentran en una situación similar. Así, asegura que existen otros casos en O Son, Barrento (Caamaño) e Inxerto (Ribasieira).