La causa abierta a raíz del agujero de medio millón de euros detectado en las cuentas de la cofradía de O Grove sumó ayer un nuevo capítulo. Los responsables de dos entidades bancarias de las que el entonces contable del pósito retiró un total de 250.000 euros reconocieron haber entregado ayer ese dinero a Fabricio Fernández pese a que este no disponía de la firma mancomunada del patrón mayor, un documento que debía avalar cualquier movimiento en virtud de una solicitud formal realizada por la cofradía en el año 2007, dos años antes de que se produjesen los hechos. No se exigía ese documento para evitar «limitar el funcionamiento de la entidad».
Los responsables de las dos entidades bancarias, con las que el pósito ha roto todo tipo de relación desde que ocurrieron estos hechos, alegaron además que habían «asumido una práctica» heredada de sus predecesores en el cargo. No veían ningún inconveniente, explicaron, en entregar el dinero al «hombre de contacto» del pósito, ni tampoco detectaron nada extraño en las transferencias que este hacía a cuentas que estaban a su nombre o al de sus familiares.