La creciente demanda de alimentos listos para consumir y fáciles de almacenar, motivada por los cambios en nuestro estilo de vida, ha impulsado la aparición en el mercado de un número cada vez mayor de referencias comerciales de productos elaborados, envasados y congelados, entre los cuales se cuentan pescados, mariscos y cefalópodos.
Galicia, que tradicionalmente ha ocupado una posición destacada en la industria pesquera no podía ser ajena a este dinámico sector de actividad.
Las instalaciones dedicadas a la elaboración de estos productos son el último eslabón de un proceso complejo, en el cual la logística del transporte y el almacenamiento desempeña un papel fundamental al garantizar la calidad del producto final. El transporte marítimo es una opción muy competitiva ?por costes y fiabilidad- para asegurar tanto los suministros como la salida de la mercancía elaborada.
Esta actividad no tiene efectos solo en los tráficos portuarios, donde el movimiento de materias primas o productos acabados a través de contenedor es cada vez más habitual. También constituye una importantísima fuente de empleo, por la mano de obra necesaria para el proceso de elaboración de los productos finales.
La apuesta por el valor añadido es la característica que mejor define una industria en constante innovación, que requiere de grandes inversiones para su instalación y modernización. El espíritu emprendedor, que se traduce en la incorporación de tecnologías, sistemas de comercialización y de modelos de negocio, cuenta con notables ejemplos en este sector, que constituye un pilar básico, como generador de riqueza y de empleo ?en gran medida, femenino-, en los puertos.