Earnesia Williams acabó ayer de convertirse en pasado del Thetrend Cortegada con la incorporación de su sustituta en la plantilla vilagarciana. La pívot madrileña Aitana Cuevas completó su primera sesión de entrenamientos con el que ya es su nuevo equipo, cerrada ya su breve etapa en las filas del que curiosamente será el próximo rival del cuadro arousano, el ADBA de Avilés.
Antes de ejercitarse bajo las órdenes de Pepe Vázquez, Cuevas pasó el pertinente test informativo de quién llega a un equipo profesional en calidad de pieza importante en un engranaje ya en marcha. Y fondo y forma dibujan en las respuestas de la jugadora un discurso templado y cargado de madurez. Quizás por eso al final de la conversación, cuando Aitana enuncia que su mayor deseo es «aportar experiencia al equipo», la frase no chirríe al escucharla de boca de una jugadora de tan solo 25 años.
Sin pretenderlo, la pívot madrileña termina sus primeras declaraciones como jugadora del Cortegada completando el círculo de un discurso que inició explicando que «yo soy una jugadora que siempre he estado bastantes años en los clubes por los que he pasado», a excepción de un ADBA en el que aterrizó el pasado verano, y que ha tenido que abandonar por los graves problemas económicos que atraviesa el club avilesino. Dos temporadas en Majadahonda y cuatro en Zamora en LF2 dan fe de ello. «Me gusta la continuidad, mejorar con el equipo en el que estoy... y creo que para eso se necesita tiempo».
Ganarse la confianza
Claro que esto es cosa de dos, y sobre su continuidad en Vilagarcía tras el verano, pone por delante que esa será «una decisión recíproca», en la que ni sus grandes estadísticas en lo que va de campaña -13,2 puntos, 9 rebotes y 2,8 asistencias- le darían ninguna posición de fuerza a estas alturas de su recién iniciada historia común con el Cortegada. «Quiero hacerlo bien, ayudar al equipo, y después se hablará», expone la que ha sido jugadora más valiosa del ADBA.
«Creo que puedo mejorar mucho aquí, y que puedo ayudar al equipo». En definitiva, forjar una relación simbiótica, satisfactoria para ambas partes por igual. Algo a lo que ayudará la gran virtud del Cortegada, origen de la capacidad del club para convencer a una jugadora con muchas novias. «Conozco Vilagarcía desde hace años, y me parece un club serio. Me gusta su forma de trabajar». Aitana confía en ayudar a Vilagarcía a disfrutar de una nueva fase de ascenso.