Vecinos de Meis plantan patatas para los pobres

maría cedrón VILAGARCÍA / LA VOZ

VIGO CIUDAD

El cura de San Vicente y San Lorenzo de Nogueira tuvo la idea por la crisis

11 dic 2011 . Actualizado a las 14:58 h.

Cuando el fantasma de la crisis empezó a a sobrevolar Galicia, por la cabeza del párroco de San Vicente de Nogueira (Meis), José Antonio Souto, pasó una idea. Como la finca que hay junto al iglesario estaba en barbecho, por qué no cultivar patatas y donar la producción a los Hermanos Misioneros de los Enfermos Pobres de Teis, en Vigo. Lo propuso en la misa y en un minuto le llovieron los voluntarios para plantar, sulfatar, cabar y recoger la cosecha. La semilla y el sulfato también son gratis. Los que colaboran explican sus razones para hacerlo. «Eles collen á xente que non quere ninguén. Eles quérenos. E calquera de nós podemos acabar alí», dice Moncho, uno de los voluntarios.

El último verano levantaron ya la tercera. Sacaron cien sacos, de unos cuarenta kilos cada uno. Lo sabe bien José. Igual que su mujer Carmen no ha fallado ningún año. Se ocupa de cargar los sacos en un chimpín. Luego los mandan para Vigo en furgoneta. «O primeiro ano sacamos un montón de patacas. Foron tres cheas», dice Moncho, otro de los que echan una mano en San Vicente.

Y hay muchos más. «Este non é o único tractor que vén, hai outros que veñen labrar e fresar. Tamén vén un home cunha máquina para quitar as patacas da terra», asegura Rosa, que tampoco pierde comba en esta labor solidaria que, para ella, y para el resto de los feligreses, «non é traballo, é un divertimento».

Y para colaborar no hay edad. Porque ahí en San Vicente plantan patatas desde Maximina, que tiene 93 años, hasta Maruja, que cuenta ya 89. «O caso é poder e ter vontade», comenta esta mujer.

Porque «a alegría que temos, compensa -dicen- e o cura traenos a merenda, empanada...». Aunque el día de «apañar», una jornada en la que también vienen los hermanos de Vigo para ayudar, no es ese el único menú. Cuando remata el trabajo, degustan queso de Arzúa, mejillones, pan... Es una fiesta.

Los de San Vicente fueron los primeros, pero el año pasado el párroco extendió la idea a otra de las tres parroquias en las que da misa en el concello, San Lorenzo de Nogueira. La respuesta de los feligreses también fue multitudinaria. Ahí Celestino es el que se encarga del tractor. Pero son muchos los que se ofrecen a trabajar gratis la tierra porque, como explican, «para esa xente hai que ser voluntario». Aunque ponen el trabajo, también es verdad que reciben gratis la semilla, el abono y el sulfato para impedir que los escarabajos acaben comiendo el alimento.

Ahora la idea del cura es habilitar varias fincas que están a monte en la tercera de sus parroquias, Santo Tomé. «Está agora en estudio», dice. La esperanza que tienen es que cada vez haya más parroquias por toda la comunidad que se sumen a la idea. «Para que teñan para todo o ano», dice Rosa Mari porque, añade, «hai moitos aos que dar». Y como explica el párroco, «á crise hai que botarlle imaxinación».

una iniciativa solidaria