El colegiado del Moaña-Cambados acabó pidiendo perdón por transformar en falta en contra un penalti a favor del equipo amarillo aplicando una norma inexistente
18 oct 2011 . Actualizado a las 06:00 h.«Estos son mis principios. Si a usted no le gustan, tengo otros». Quizá a la juventud de hoy en día la cita le suene a genialidad inaudita en un momento en el que los clásicos del celuloide parecen ceniza y no condimento de las parillas televisivas. Pero para quien peina canas las tres frases arriba encadenadas suponen una de las mayores píldoras de conocimiento encapsuladas en blanco y negro y servidas por un genio. El irreverente Groucho Marx, tan revolucionario y filósofo como Karl, solo que aplicado a un ámbito tan alejado de la economía como el del humor.
Se desconoce si el colegiado del partido de Liga de Primera Autonómica entre el Moaña y el Juventud Cambados es un fan acérrimo de Groucho Marx. Pero de vivir el cómico estadounidense, Gonzalo Gondar Martínez bien podría haber opositado a formar parte de la troupe de Grouxo y sus hermanos Harpo, Chico y Zeppo. Y es que echando mano de la cita de apertura, y una pizca de made in na casa, Gondar apeló a sí mismo para privar al conjunto arousano de un penalti que pudo valer 3 puntos bajo la invocación del reglamento de fútbol. El que él tenía en su cabeza, para acabar descubriendo demasiado tarde que no era más que producto de su imaginación.
Corría el minuto 26 de partido cuando el colegiado de la delegación de Pontevedra señaló penalti a favor del Juventud Cambados por derribo en el área local. Aarón ejecutó la pena máxima y marcó el 0-1. Y entonces los principios del mundo del fútbol se volvieron del revés. «Aarón marca o gol, e ao pouco rato vexo que os meus xogadores están protestando», recordaba ayer el entrenador del cuadro amarillo, Dioni Rubianes. «Pensei que era porque mandara repetir o penalti. De repente vexo que os xogadores se botan as mans á cabeza. O árbitro pitara libre indirecto a favor do Moaña porque un dos meus futbolistas invadira a área antes de que Aarón disparase. Cando é así a norma di que hai que repetir o lanzamento. Pero o árbitro empezou a dicir que aplicara a nova regra». La extrañeza generalizada se trasladó a lo largo y ancho de la grada.
Con la mosca detrás de la oreja, Dioni Rubianes denuncia que la actuación arbitral volvió a marcar el encuentro cuando a los cinco minutos «un dos rivais lle deu ao balón co cóvado na súa área no saque dunha falta e non pitou o penalti». Al final, el Moaña se llevó el gato al agua con una acción que molestó mucho al Cambados, por venir precedida de una falta en la que Koeman quedó tirado en el suelo sin que el rival mandase el balón fuera.
Un buen repaso al reglamento
Claro que el gran mosqueo en las filas visitantes llegó al término del choque, cuando el delegado del equipo, Neno Millán, fue al vestuario del árbitro para pedirle que a efectos de la Mutua hiciera constar en el acta la lesión de Koeman. Entonces, relata el hermano de Neno y presidente del Cambados, Sergio González, Gonzalo Gondar «díxolle que tiñamos que ler o regulamento. Sacou unha copia e púxoselle a ler o artigo referente aos penaltis»: ?Si un compañero del ejecutor del tiro entra en el área antes del lanzamiento, si el balón entra en la meta, se repetirá el tiro?. Entonces «pechou o libro, recoñeceu que seu trabucara» y pidió perdón. El daño, sin embargo, parece ya irreparable.