Las carpas de degustación cerraron con un retroceso en las ventas
14 oct 2011 . Actualizado a las 06:00 h.Pérez dice que la fiesta sigue siendo un gran escaparate de la villa y sus productos
La venta de pasajes para los barcos de recreo también ha bajado este año
90
Personal
Voluntarios que trabajaron en el recinto festivo
3.000
Público
Del concierto de Beyer Boy?s, el más multitudinario
2.000
Apertura
Asistentes al pregón de Luis del Val y la fiesta posterior
137.074
Raciones del 2011
Se facturaron por su venta un total de 600.168 euros
165.180
2010
El año pasado, la facturación fue de 733.373 euros
166.966
2009
Por esas ventas se facturaron un total de 768.846 euros.
10%
Gallegos
Según los datos del Patronato de Turismo Rías Baixas
76,97%
Españoles
La mayoría procedentes de Castilla y León y Asturias
14%
Extranjero
Portugal juega un papel destacado en este capítulo.
Las carpas de la plaza de O Corgo son el centro neurálgico de la Festa do Marisco de O Grove. Sin embargo, la verdadera importancia de este certamen gastronómico no radica en las miles de raciones que se despachan y se consumen bajo estas estructuras, si no en la marea de gente que la fiesta atrae hasta O Grove -y por extensión, hasta O Salnés- en pleno otoño. La incidencia real de la fiesta bien merece un estudio serio. A falta de él, la realidad se dibuja a base de intuiciones entre las que brillan algunos datos concretos. Datos como que la mayoría de los asistentes a la Festa do Marisco realizaron un gasto medio diario inferior a los 50 euros.
Esa cifra fue aportada ayer por el Patronato de Turismo Rías Baixas, que ha realizado en O Grove, durante el certamen, «entrevistas in situ» con las que persiguen hacer una radiografía lo más exacta posible del movimiento que se establece alrededor de las carpas. Según informaron desde ese organismo provincial, el 82% de los visitantes reconocía un gasto modesto. No hay con qué comparar esa cantidad: este es el primer año en el que se analiza esa variable a pie de fiesta.
Impresiones
El dato aportado por el Patronato Rías Baixas refuerza las impresiones que estos últimos días han dejado en los sectores de la hostelería y el turismo. Durante los fines de semana los hoteles han estado llenos y los precios han subido por efecto de la ley de la oferta y la demanda. Pero de domingo a viernes los libros de reservas han registrado más blancos que otros años. Y, aún así, no es la hotelería la que se ha llevado la peor parte. Según explicaba ayer Jaime Devesa, presidente de la Asociación de Hostelería, han sido los restaurantes los que más han sentido que este año el Marisco también ha sufrido la crisis. «A xente vén, pero xa non hai a alegría que había antes á hora de ir aos restaurantes», argumentaba el presidente de los hosteleros.
También los responsables de otras empresas turísticas han notado el aire frío de la crisis durante la Festa do Marisco. Es el caso, por ejemplo, del sector de los barcos de pasaje, que ha visto retroceder, en ocasiones hasta el 50%, el número de billetes vendidos para hacer recorridos por la Ría de Arousa. Manuel Álvarez, portavoz de las empresas de catamaranes que operan desde O Grove, explicaba ayer que «el día más fuerte, que para nosotros es el sábado del último fin de semana, este año ha sido un desastre, la mitad con respecto al año pasado», sentencia. El resto de los días, las cifras fueron también más modestas que en anteriores ejercicios.
Las causas
A la hora de explicar qué ha pasado este año, empresarios y Concello coinciden al apuntar dos factores clave. El primero, la crisis económica que tiene congelado el gasto de las familias. El segundo, el hecho de que el festivo del 12 de octubre haya caído en miércoles, imposibilitando la formación de un puente festivo capaz de conducir hasta O Grove a un buen número de turistas. Y, aunque la suma de los dos factores ha tenido consecuencias evidentes en esta edición, el alcalde Miguel Pérez considera que no hay que preocuparse por la salud de la fiesta, que «un año más se ha mostrado como un fenomenal escaparate del marisco gallego y de las potencialidades turísticas del municipio».
Los restaurantes han notado «menos alegría» a la hora de invertir en un buen menú