El Concello argumenta que no puede garantizar su salubridad
31 ago 2011 . Actualizado a las 06:00 h.A finales de la semana pasada, el Concello de Vilagarcía precintaba la fuente de Porto do Río, en A Xunqueira, después de que una docena de jugadoras del Atlético Arousana resultasen intoxicadas, supuestamente por haber consumido agua de ese caño. Días después, la concejalía de Sanidade ha decidido reponer en todas las fuentes de manantial del municipio los carteles que advierten de que la salubridad de esas aguas no está garantizada y que, por tanto, no son recomendables para el consumo humano.
A pesar de que todavía no se ha confirmado si efectivamente fue el agua la causante de los problemas de salud de las jugadoras, la concejala Rocío Llovo tomó la decisión de renovar la señalización, que había sido arrancada en prácticamente todas las fuentes del municipio. Esta volverá a instalarse y se informará a la población sobre los posibles riesgos que se corren al consumir aguas que no se pueden considerar potables.
La variación que experimentan las condiciones de las aguas subterráneas impide un control eficaz de esas aguas, y tampoco permite un tratamiento que garantice su potabilidad. Por esta razón las administraciones no tienen la obligación de analizar las aguas de esas fuentes, puesto que «podes tomar unha mostra agora que diga que a agua está ben e, á hora seguinte, por un movemento de terras, unha filtración dun pozo negro, algún verquido puntual ou mesmo porque pouco despois teña morto un animal no leito do manancial, a auga xa estea contaminada», explica la concejala del departamento de Sanidade.
Otra cosa son las fuentes públicas que se abastecen de agua de la red municipal, como las que se encuentran en parques y jardines o en el paseo marítimo, y que se distinguen porque disponen de pulsador o llave. Al tratarse de agua de la traída, la potabilidad del agua de esas fuentes está contrastada a través de los análisis que realiza la concesionaria.
En el término municipal de Vilagarcía están inventariadas 52 fuentes de manantial, todas situadas en la periferia. El agua de estas instalaciones no es potable, teniendo en cuenta que se entiende como tal la que está tratada con cloro. Aunque esto no significa necesariamente que el agua esté en malas condiciones, no se recomienda su consumo porque no se puede garantizar su salubridad. «Auga sen garantía sanitaria» es la leyenda que llevaban los carteles y que se leerá en los que se repondrán.