Volver a donde todo comenzó. Este es el espíritu que ha movido a Juan Luis Portas a organizar la gran reunión familiar con la que pretende congregar el próximo 6 de agosto a al menos un centenar de miembros de la larga y extensa estirpe de los Pérez-Lafuente. La saga vilanovesa que hace años figura en los libros del sector de la conserva gallega y española. El último de ellos, el que hace unos meses publicaba la Asociación Nacional de Fabricantes de Conserva, Anfaco, que precisamente preside uno de los Pérez-Lafuente, Álvaro, en el que se recogía la histora de las principales familias del sector en España. Entre ellas, tres gallegas, con los Pérez-Lafuente en la nómina.
El sábado 6 de agosto es el día elegido por Juan Luis Portas para tratar de reunir al máximo número posible de familiares en una cita con misa preliminar, para acto seguido trasladarse al Pazo de Vista Real y disfrutar allí de una buena comida gracias a la colaboración del Concello vilanovés, al que los Pérez-Lafuente agradecen su gesto de cederles el inmueble, recién adquirido por la administración local en subasta pública.
Tras cuatro generaciones de Pérez-Lafuente desde que a finales del Siglo XIX nacía la saga conservera de Vilanova, el arbol genealógico ha visto cómo de su tronco común han ido surgiendo ramas y más ramas que se han ido extendiendo más allá de los confines del municipio arousano. En su mayoría, para recalar en la vecina Vilagarcía, pero también para iniciar nuevos caminos en A Coruña, Bilbao, Vigo o Porto. Una historia con origen en la idea de un tatarabuelo tabernero de empezar a meter sardinas en pilones y prepararlas en salmuera, llevada más allá por uno de sus hijos, el fundador de la conservera.