Los socios del Liceo ratifican el proyecto de sede que defiende Alfonso Saavedra

Susana Luaña Serxio González VILAGARCÍA/LA VOZ.

AROUSA

20 nov 2010 . Actualizado a las 02:00 h.

Los socios del Liceo Casino de Vilagarcía culminaron anoche el proceso iniciado con la victoria de Alfonso Saavedra frente a Álvaro Paz en las últimas elecciones presidenciales. A partir de este momento, la asociación con la ingeniería Incat se rompe para que la sociedad se centre únicamente en la construcción de su nueva sede mientras una unión formada por tres empresas se hace cargo tanto de la construcción como de la explotación del segundo puerto deportivo de la ciudad. Los dos puntos, votados por separado, sumaron 126 votos a favor, por una treintena de votos en contra y un puñado de abstenciones. Saavedra, tal y como anunció, se mantiene en el cargo y optará a la reelección para culminar el proyecto.

La postura del equipo que dirige Alfonso Saavedra es bien conocida. Fue explicitada por el gerente de la entidad vilagarciana, quien echó cuentas para anunciar que, de asumir la sociedad la construcción y explotación de las instalaciones náuticas, el Liceo Casino tendría que echar el cierre en un plazo aproximado de ocho años. Un negocio como este, argumentó, no comienza a reportar beneficios hasta transcurridos unos años, y la situación económica no permite hacer frente a un período así.

En cambio, añadió la directiva, el dinero que el Liceo debe cobrar todavía por la venta de su vieja sede de Ravella, unido a la indemnización que el Ministerio de Fomento pagará por la expropiación de los terrenos de O Vintecinco, sí permitirán a la entidad construir sus nuevas instalaciones y atraer a un mayor número de personas. En resumen, defendió la idea de que sea una UTE formada por tres empresas la que desarrolle los pantalanes mientras la sociedad se limita a crear su sede.

Este mismo razonamiento fue empleado por un grupo de socios críticos con la gestión de Saavedra y cercanos a las tesis del equipo que presidía un Álvaro Paz que, aun encontrándose en la sede liceísta, no quiso intervenir en la asamblea y prefirió no hacer acto de presencia en el salón en el que se celebraba la sesión. Reconociendo que el estado de las arcas liceístas exige tomar una determinación drástica, este sector insiste en que solo el desarrollo de una fuente de ingresos como la que aportaría la gestión del segundo puerto deportivo de la ciudad puede garantizar los fondos necesarios para que el Liceo Casino siga funcionando. Intervenir en su explotación, argumentan, es la única forma de obtener beneficios y asegurar la pervivencia del histórico colectivo. Una opinión que no prosperó.